Norteamérica, Europa y China concentran el poder económico

Norteamérica, Europa y China se mantienen como las tres regiones geográficas dominantes por su peso económico y sus políticas. Estados Unidos es el eje norteamericano y aporta 23% del PIB mundial; junto con Canadá y México integra el T-MEC, acuerdo que ha permitido a empresas estadounidenses acceder a componentes y mano de obra de menor costo.

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La manufactura representa hoy 10% del empleo en Estados Unidos, frente a 35% en el pasado. El texto atribuye esta reducción a la disponibilidad de importaciones más baratas procedentes de China, Vietnam, Taiwán y México, entre otros países. Aunque sectores nacionalistas cuestionan la inmigración mexicana y el tráfico de drogas, la mano de obra mexicana sigue siendo requerida por sus menores costos.

Un estudio reciente de la Universidad de California en Los Ángeles señala que los mexicanos residentes en Estados Unidos generan cerca de 2.3 billones de dólares en PIB, equivalentes a 10% de la producción estadounidense. El problema de las drogas, por su parte, es descrito como una cuestión tanto de oferta como de demanda.

Europa consolidó su integración política y económica tras superar conflictos recurrentes entre sus países. La región enfrenta un distanciamiento con Rusia, dudas sobre Estados Unidos, inmigración desordenada y la necesidad de garantizar energía segura. Ante desafíos externos, los países europeos preparan mayores capacidades militares, al considerar insuficientes la diplomacia, el comercio y las inversiones para sostener la paz.

China encabeza otra región de influencia y ha impulsado al BRICS como mecanismo alternativo de cooperación y financiamiento. Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica aportan en conjunto 30% del PIB mundial. China e India son pilares de la arquitectura política del Indo-Pacífico por su territorio, poder militar, dinamismo económico y presencia en los océanos Índico y Pacífico. El modelo chino ha priorizado infraestructura y formación de capital, aunque mantiene apoyos limitados a los hogares, lo que favorece altos niveles de ahorro preventivo.

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