Los títulos del Grupo Aeroportuario del Centro Norte (OMA) registraron un alza de 3.14% este martes en la Bolsa Mexicana de Valores, al cerrar en 235.27 pesos por acción. El movimiento respondió de manera directa a la publicación de sus resultados del segundo trimestre de 2026, que superaron las proyecciones de los analistas del mercado y reforzaron la percepción de solidez operativa del grupo, operador de aeropuertos clave como Monterrey y Acapulco.
El reporte trimestral mostró ingresos totales por 4,466 millones de pesos, lo que representa un incremento de 2.6% respecto a los 4,353 millones reportados en el mismo periodo del año anterior. Más allá del crecimiento moderado en el volumen global, los inversionistas destacaron la composición de esos ingresos y la mejora en la línea de financiamiento, factores que impulsaron la utilidad neta consolidada un 10.2%, hasta alcanzar 1,478 millones de pesos.

El desempeño de OMA se enmarca en un entorno de recuperación gradual del tráfico aéreo en el norte y centro del país, aunque con matices importantes entre el segmento nacional e internacional. El tráfico total de pasajeros creció apenas 0.4% y llegó a 7.2 millones. Mientras el tráfico nacional avanzó 0.6%, el internacional retrocedió 1.2%. Esta divergencia refleja tanto la consolidación de rutas domésticas como la sensibilidad del flujo externo a factores de demanda y conectividad.
Ingresos aeronáuticos y el peso de la TUA nacional
Los ingresos aeronáuticos aumentaron 3.9% en el trimestre. El motor principal fue el incremento de 7.7% en los ingresos por Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA) nacional, un rubro que suele responder tanto al volumen de pasajeros como a ajustes tarifarios autorizados. En un escenario de crecimiento moderado del tráfico, la expansión de la TUA sugiere una combinación de mayor actividad en terminales de alto volumen y una estructura de precios que ha permitido capturar valor sin erosionar la demanda doméstica.
Analistas del sector aeroportuario han señalado en reportes recientes que la TUA nacional suele ser un indicador anticipado de la salud operativa de los grupos aeroportuarios mexicanos, especialmente cuando el tráfico internacional muestra señales de estancamiento. En el caso de OMA, la fortaleza de este concepto compensó parcialmente la contracción del segmento externo y aportó estabilidad a la línea de ingresos regulados.
Comercialización y carga impulsan el segmento no aeronáutico
El mayor dinamismo se observó en los ingresos no aeronáuticos, que crecieron 9.8%. Este segmento se ha convertido en un pilar estratégico para los operadores aeroportuarios, al diversificar las fuentes de ingreso más allá de las tarifas reguladas. Dentro de las actividades comerciales, el avance fue de 6.7%, con tres rubros que destacaron de forma particular: estacionamientos, restaurantes y salones VIP.
Los estacionamientos subieron 8.8%, impulsados por incrementos en tarifas. Los restaurantes crecieron 11.3%, gracias a la apertura de nuevas unidades y a una mayor penetración de consumo por pasajero. Los salones VIP registraron un alza de 15.8%, con especial fuerza en Monterrey y Torreón, aeropuertos donde el perfil de viajero de negocios sostiene una demanda más estable de servicios premium. En paralelo, el segmento de carga también aportó al resultado, aunque la compañía no desglosó cifras específicas en el resumen inicial del reporte.
La expansión comercial no es un fenómeno aislado. Desde hace varios años, los grupos aeroportuarios en México han acelerado la reconversión de espacios y la firma de contratos con marcas de retail y food & beverage, buscando elevar el gasto promedio por pasajero. OMA parece estar capitalizando esa tendencia con mayor intensidad en terminales de tamaño medio y alto, donde la rotación de viajeros permite sostener nuevos conceptos de consumo.
Aeropuertos con mayor tracción y reacomodo de rutas
En el desglose por terminales, San Luis Potosí y Durango encabezaron el crecimiento de pasajeros, con alzas de 22.6% y 21.2%, respectivamente. El avance de San Luis Potosí se vinculó a la apertura de nuevas rutas, un factor que suele generar saltos discretos en el tráfico cuando las aerolíneas deciden reforzar conectividad regional. Durango, por su parte, consolidó un repunte que ya venía mostrando en trimestres previos, asociado tanto a demanda local como a una mejor oferta de frecuencias.
Estos crecimientos contrastan con la estabilidad o leve contracción observada en otras terminales del portafolio. La heterogeneidad entre aeropuertos es característica de OMA, cuyo sistema incluye plazas de muy distinto tamaño y vocación. Monterrey sigue siendo el ancla del grupo por volumen y por la densidad de servicios comerciales, mientras que terminales como Acapulco mantienen una dependencia más marcada de la estacionalidad turística y de la recuperación del tráfico vacacional.
Menor costo financiero y su efecto en la utilidad
Uno de los elementos que más valoró el mercado fue la mejora en el costo de financiamiento. La combinación de mayores ingresos y menores gastos financieros permitió que la utilidad neta creciera a un ritmo superior al de los ingresos totales. Este efecto de apalancamiento operativo y financiero explica, en buena medida, por qué el avance de 2.6% en ingresos se tradujo en un alza de 10.2% en la utilidad neta.
En un contexto de tasas de interés aún elevadas en comparación con el ciclo previo a 2022, cualquier reducción en el costo de deuda o mejora en la estructura de pasivos se traduce de inmediato en mayor utilidad disponible. Inversionistas institucionales suelen premiar este tipo de señales, sobre todo cuando se acompañan de flujo de caja estable y de un portafolio de activos con capacidad de generar ingresos no regulados.
Lectura del mercado y perspectivas de corto plazo
La reacción de la BMV este martes confirma que el consenso del mercado esperaba cifras más modestas, particularmente en el margen de utilidad y en el ritmo de los ingresos comerciales. El alza de 3.14% en la sesión no solo refleja el superávit respecto a estimaciones, sino también un reacomodo de posiciones de cara a la segunda mitad del año, cuando el tráfico doméstico suele mostrar mayor estacionalidad vinculada a periodos vacacionales.
Aun así, persisten riesgos que los analistas mantienen en el radar. La contracción del tráfico internacional, aunque moderada, podría intensificarse si la demanda de viajes de negocios o turismo receptivo se desacelera. Asimismo, la dependencia de ajustes tarifarios en estacionamientos y otros servicios comerciales tiene un límite natural: en la medida en que los precios suban por encima de la disposición a pagar del pasajero, el volumen de consumo podría resentirse.
OMA llega a la segunda mitad de 2026 con un balance operativo que muestra resiliencia en el segmento nacional y capacidad de monetización en áreas comerciales. El reto inmediato será sostener el crecimiento de pasajeros en terminales emergentes como San Luis Potosí y Durango, al tiempo que consolida la rentabilidad de los espacios comerciales en Monterrey y otras plazas de alto tráfico. La respuesta del mercado este martes sugiere que, por ahora, los inversionistas otorgan el beneficio de la duda a la estrategia del grupo.
