Omán convierte la niebla de Dhofar en un laboratorio para ampliar sus fuentes de agua

Omán ha puesto en marcha una apuesta poco visible, pero estratégicamente relevante, para reforzar su seguridad hídrica: recolectar agua de la niebla que cubre las montañas de Dhofar durante la temporada del Khareef. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Recursos Hídricos está midiendo cuánta agua puede captarse de este fenómeno atmosférico y si puede convertirse en una fuente complementaria de suministro para comunidades y actividades locales.

La iniciativa no se presenta todavía como una solución masiva a la escasez de agua, sino como un proyecto de evaluación científica. Esa precisión es importante: antes de instalar infraestructuras permanentes, las autoridades buscan determinar qué zonas ofrecen rendimientos suficientes, con qué regularidad aparece la niebla y qué condiciones geográficas permiten aprovecharla de forma eficiente.

Omán convierte la niebla de Dhofar en un laboratorio para ampliar sus fuentes de agua

Una tecnología sencilla para capturar humedad suspendida

La captación de niebla se basa en interceptar las minúsculas gotas de agua suspendidas en el aire mediante superficies recolectoras. Cuando esas gotas chocan con las mallas, se agrupan, aumentan de tamaño y descienden hacia canaletas que las conducen a depósitos. El proceso no exige, en principio, el gasto energético elevado de la desalación ni el bombeo asociado a algunas redes convencionales de extracción.

Khalid Salim Al Hooti, director del Centro de Mejora de Lluvia Artificial del Ministerio, ha definido esta técnica como prometedora por su capacidad de aprovechar una humedad que normalmente se disipa sin uso directo. Su viabilidad, sin embargo, depende de una condición decisiva: la niebla debe ser frecuente, suficientemente densa y sostenida durante un número significativo de horas. Por ello, el interés de Omán se concentra en Dhofar, una región con características climáticas excepcionales dentro de la península arábiga.

Durante el Khareef, el monzón transforma temporalmente el paisaje del sur omaní. Las montañas y laderas cercanas a Salalah reciben masas de aire húmedo que generan nubosidad baja, lloviznas y niebla persistente. En un país dominado por climas áridos, este patrón estacional constituye una ventaja natural específica: no sustituye a las lluvias convencionales, pero ofrece una forma adicional de recuperar agua de la atmósfera.

Doce estaciones para separar la expectativa de los datos

El proyecto ya opera con 12 estaciones de recolección distribuidas en nueve ubicaciones montañosas. Más que limitarse a acumular agua, estas instalaciones registran la condensación obtenida y la relacionan con variables meteorológicas y topográficas. La velocidad del viento, la orientación de una ladera, la altitud, la exposición a las masas húmedas y la duración de la niebla pueden modificar de forma notable el rendimiento de una misma tecnología.

Ese diseño revela que el objetivo inmediato no es solo producir agua, sino construir un mapa de potencial. Con los datos recogidos durante el Khareef, los investigadores pretenden elaborar un modelo predictivo para identificar los puntos donde una futura red de captación tendría mayor eficacia. En sistemas dependientes de fenómenos locales, la selección del emplazamiento suele determinar más el resultado que el tamaño inicial de la instalación.

La diferencia es crucial para evitar inversiones guiadas por impresiones visuales. Una montaña que parece permanentemente cubierta de niebla puede no reunir las corrientes de aire adecuadas para una buena condensación; otra menos llamativa puede concentrar una exposición más favorable. Medir antes de escalar permite comparar el volumen obtenido con el coste de instalación, mantenimiento, almacenamiento y distribución.

Una fuente complementaria, no una promesa aislada

La captación de niebla tiene límites claros. Su producción será estacional y dependerá de un patrón climático que no se distribuye de manera uniforme por el territorio. Además, el agua recolectada requerirá controles de calidad y, según su destino, tratamiento, almacenamiento seguro y una red de entrega. Presentarla como sustituto universal de las plantas desaladoras o de los acuíferos sería exagerado.

Su valor potencial reside precisamente en otro plano: diversificar. Para áreas rurales o de montaña próximas a los puntos de captación, el agua de niebla podría reducir la dependencia de transportes, bombeos o infraestructuras extensas. También puede funcionar como reserva local para determinados usos agrícolas, ganaderos o comunitarios, siempre que los resultados de calidad y volumen confirmen esa posibilidad.

Omán lleva años enfrentando una ecuación hídrica exigente, marcada por precipitaciones limitadas, presión sobre los acuíferos y una fuerte dependencia de recursos no convencionales en varias zonas urbanas y costeras. La desalación seguirá siendo una pieza central de ese sistema, pero exige energía, inversión y gestión de salmueras. Frente a ello, aprovechar humedad atmosférica local no elimina esos retos, aunque puede reducir la vulnerabilidad de comunidades situadas donde el monzón ofrece una ventaja natural.

La importancia de convertir un fenómeno local en política pública

La dimensión más significativa del proyecto es metodológica. Al Hooti ha subrayado que su propósito supera la cantidad de agua obtenida: se trata de generar una base científica sólida para decidir con datos de campo. Esa aproximación permite que una idea atractiva en términos ambientales sea sometida a pruebas concretas de rendimiento, regularidad y coste.

Si el modelo predictivo identifica zonas con captación consistente, Omán podría incorporar la niebla a una planificación hídrica más descentralizada y adaptada a cada territorio. Si los resultados muestran una productividad limitada, el país habrá evitado convertir una expectativa climática en una inversión mal dimensionada. En ambos casos, las estaciones de Dhofar aportan algo valioso: conocimiento preciso sobre un recurso que hasta ahora formaba parte del paisaje estacional, pero no necesariamente de la infraestructura nacional del agua.

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