Los precios del oro registraron una caída superior al 1% este lunes, marcando la segunda sesión consecutiva a la baja. La reanudación de hostilidades en Oriente Medio elevó las preocupaciones inflacionistas y fortaleció las expectativas de que la Reserva Federal mantenga las tasas de interés elevadas por más tiempo. A las 11:00 GMT, el oro al contado perdió 1.4% hasta situarse en 4,061.64 dólares por onza, mientras los futuros de agosto en Estados Unidos retrocedieron 1.1% hasta 4,069.6 dólares.
Las fuerzas estadounidenses e iraníes intercambiaron ataques con misiles y drones. Teherán apuntó contra instalaciones estadounidenses en varios países del golfo Pérsico y sugirió el posible cierre del estrecho de Ormuz. Como consecuencia inmediata, los precios del petróleo avanzaron más de 3%.
Reanudación de hostilidades y efecto en la inflación
El retorno de la confrontación directa reaviva el temor a un repunte inflacionario derivado del encarecimiento energético. Ole Hansen, analista de Saxo Bank, señaló que esta situación genera obstáculos adicionales para el oro a través de rendimientos más altos en los bonos y un dólar fortalecido. El metal precioso, al no generar intereses, pierde atractivo relativo cuando las tasas suben.
Los operadores asignan ahora una probabilidad del 69% a un alza de tipos por parte de la Fed en septiembre, frente al 63% registrado la semana anterior, según la herramienta FedWatch del CME. Este ajuste en las expectativas refleja cómo el riesgo geopolítico modifica las proyecciones monetarias en un contexto de liquidez reducida por el periodo vacacional boreal.
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Rango de consolidación y riesgos clave
El oro se había mantenido en las últimas semanas dentro de un intervalo comprendido entre 3,900 y 4,200 dólares. Hansen advirtió que la atención centrada en Oriente Medio y el aumento de los precios del petróleo, sumados a la escasa liquidez estival, representan factores que podrían sacar los precios de ese rango. La combinación de estos elementos exige seguimiento cercano por parte de los inversores.
La publicación de datos económicos estadounidenses esta semana añade otra capa de incertidumbre. Se esperan el Índice de Precios al Consumo y al Productor de junio, las cifras de ventas minoristas y las solicitudes semanales de subsidio por desempleo. Estos indicadores permitirán evaluar si las presiones inflacionarias se moderan o se intensifican antes de la próxima decisión de la Fed.
Reacción en la plata y otros metales
La plata al contado registró una baja de 2.4% hasta 58.4181 dólares por onza. El platino descendió 0.5% a 1,619.98 dólares, mientras el paladio cayó 0.8% hasta 1,266.1 dólares. Estos movimientos reflejan la sensibilidad conjunta de los metales preciosos industriales ante el endurecimiento esperado de las condiciones financieras globales.
Los bancos centrales han acumulado alrededor de 1,000 toneladas de oro en sus reservas durante los últimos meses, un flujo que hasta ahora ha proporcionado soporte estructural al precio. Sin embargo, el repunte de las tasas de interés puede contrarrestar parcialmente ese apoyo en el corto plazo al elevar el costo de oportunidad de mantener posiciones en lingotes.
La evolución de los acontecimientos en el estrecho de Ormuz y las próximas lecturas de inflación estadounidense determinarán si el oro logra estabilizarse o enfrenta presiones adicionales. Los analistas coinciden en que cualquier señal de enfriamiento en las tensiones geopolíticas podría revertir parte de las ganancias recientes del dólar y modificar las probabilidades de ajuste monetario.
