El exdirector del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), Juan Daniel Oviedo, afirmó que el gobierno de Gustavo Petro registró el menor crecimiento económico promedio entre las últimas cinco administraciones presidenciales. Su conclusión se basa en un análisis de la contribución al producto interno bruto (PIB) de 61 ramas de actividad de las cuentas nacionales y fue publicada el 20 de agosto de 2026, en respuesta a la lectura que el presidente hizo sobre el desempeño del segundo trimestre del año.
De acuerdo con los cálculos de Oviedo, el crecimiento promedio del PIB durante el actual periodo presidencial fue de 1,82%. La cifra se ubicó por debajo del promedio registrado durante el gobierno de Iván Duque, de 3,46%; el segundo mandato de Juan Manuel Santos, de 2,30%; el primer mandato de Santos, de 5,16%, y el segundo gobierno de Álvaro Uribe, de 4,01%.
“Colombia creció como nunca… de lento. Lo dicen los datos, sin adjetivos”, escribió Oviedo en su cuenta de X. El exdirector del Dane calificó el resultado como “el crecimiento promedio más bajo en 5 gobiernos”, aunque su comparación reúne periodos presidenciales con condiciones nacionales e internacionales diferentes, entre ellas la pandemia, la recuperación posterior, los cambios en los precios de las materias primas y las variaciones en las tasas de interés.
La comparación también se extiende al valor agregado
El análisis incluye el comportamiento del valor agregado bruto, indicador que mide el valor generado por las actividades productivas antes de incorporar los impuestos netos sobre los productos. En este caso, el promedio de crecimiento durante el gobierno Petro fue de 1,94%, frente a 3,10% en el gobierno Duque, 2,37% en el segundo mandato de Santos, 5,05% en el primero y 3,91% durante el segundo gobierno de Uribe.
La diferencia entre el crecimiento del PIB y el del valor agregado no altera, según el análisis, la tendencia general señalada por Oviedo: una expansión moderada y con una base productiva limitada. Sin embargo, los promedios no describen por sí solos la evolución de cada año ni permiten atribuir automáticamente el desempeño a una sola política pública. Para establecer esas relaciones se requeriría examinar la inversión, el consumo, el empleo, el comercio exterior y los factores externos que afectaron cada administración.

Un avance sostenido por pocas ramas
La segunda advertencia de Oviedo se refiere a la composición del crecimiento. Según sus cálculos, las diez ramas de actividad más dinámicas explican más del 100% de la variación del valor agregado, mientras que las otras 51, consideradas en conjunto, restan al resultado. Esto es posible porque la expansión de los sectores con mayor aporte compensa las contracciones registradas en otras áreas de la economía.
El exdirector del Dane resumió esa estructura con la expresión “un crecimiento estrecho, no amplio”. Su argumento no consiste en cuestionar que determinadas actividades estén creciendo, sino en señalar que la economía dependería de un grupo reducido de motores, con una participación insuficiente de sectores capaces de ampliar la producción, el empleo formal y la capacidad exportadora.
Entre las ramas que, según el análisis, estarían sosteniendo el desempeño aparecen la administración pública, la salud, la educación no de mercado y las actividades artísticas y de entretenimiento. Estas cuatro actividades explicarían conjuntamente el 71,5% del crecimiento promedio. Oviedo también atribuyó un papel relevante al gasto público, que representaría cerca del 40% del impulso a través de la administración, la salud y la educación.
El consumo de los hogares equivaldría al 87,7% del gasto total considerado en su ejercicio, mientras que las actividades de entretenimiento tendrían un respaldo importante en las apuestas en línea. Estos datos apuntan a una economía cuyo dinamismo proviene principalmente de la demanda interna y del gasto estatal, más que de una recuperación generalizada de la producción privada.
Construcción e industria, entre los sectores rezagados
En el lado contrario, Oviedo sostuvo que la construcción, la transformación industrial y las actividades vinculadas con la producción exportable estarían restando al desempeño agregado. La relevancia de este punto radica en que esos sectores suelen tener efectos amplios sobre el empleo, la demanda de insumos, la productividad y la generación de divisas.
Una debilidad prolongada en la construcción y la industria puede limitar la capacidad de la economía para transformar un repunte del consumo en una expansión más sólida. Del mismo modo, una baja contribución de las actividades exportadoras deja al país más expuesto a la evolución de la demanda interna y reduce las posibilidades de compensar con ventas externas los periodos de menor gasto de los hogares o del Estado.
La inversión aparece como principal desafío
A partir de ese diagnóstico, Oviedo planteó que el próximo gobierno de Abelardo De la Espriella debería concentrarse en reactivar la inversión y diversificar los motores de crecimiento. “El reto no es ‘recuperar’ —eso ya pasó, fue un rebote desde un piso bajo—. Es reactivar la inversión y diversificar el motor”, afirmó.
El exdirector del Dane señaló que la inversión se encuentra, según su análisis, en mínimos de dos décadas. También mencionó los efectos económicos del terremoto y advirtió que Colombia afrontaría esta etapa con menos capacidad de impulso que otros países de América Latina. La referencia al próximo gobierno y a sus prioridades forma parte de la interpretación política y económica de Oviedo, no de una decisión oficial anunciada en el texto difundido.
El pronunciamiento surgió después de que Gustavo Petro destacara el crecimiento de 3,5% registrado en el segundo trimestre de 2026. Oviedo cuestionó que ese dato pueda utilizarse como evidencia de un alto dinamismo durante todo el cuatrienio. La diferencia entre ambas lecturas refleja un debate sobre la forma de evaluar la economía: mientras el Gobierno pone el foco en la variación trimestral más reciente, el análisis de Oviedo privilegia el promedio del periodo y la diversidad de sectores que contribuyen a ese resultado.
