El acuerdo de 150 puntos entre PP y Vox, que permitió la investidura de Juanma Moreno para un tercer mandato, incluye el compromiso explícito de Vox de respaldar los cuatro próximos presupuestos autonómicos. Esta cláusula asegura que Andalucía cuente con cuentas públicas aprobadas hasta 2030, un hecho sin precedentes en la reciente historia política de la comunidad.
Entre las medidas fiscales destacan la reducción progresiva del 0,25 % anual en el tramo autonómico del IRPF para rentas inferiores a 60.000 euros, con objetivo de acumular un punto completo al final de la legislatura. Se añaden deducciones por hijos (500 euros por el primero, 1.000 por el segundo y 1.500 por el tercero o más), que se duplican en casos de discapacidad igual o superior al 33 %. Las familias numerosas verán incrementadas sus deducciones actuales en un 50 %, sin límite de renta, mientras que se amplían beneficios por gastos educativos y se introduce una deducción del 15 % en óptica para descendientes, con tope de 150 euros.
Impacto en la estructura fiscal andaluza
La eliminación de los tres impuestos medioambientales autonómicos (bolsas de plástico, emisiones de gases y vertidos litorales) y la rebaja del 50 % en tasas de agricultura, ganadería, caza y pesca suponen un alivio inmediato para sectores productivos que representan más del 12 % del PIB andaluz. Según datos de la Junta, estas tasas recaudaban algo más de 40 millones de euros anuales; su supresión podría traducirse en un ahorro medio de 180 euros por explotación agraria de tamaño medio.

Un primer análisis de sensibilidad muestra que la bonificación en transmisiones entre hermanos, como fase previa a la ampliación al grupo III de parentesco, beneficiaría directamente a unas 8.000 operaciones inmobiliarias anuales en Andalucía, concentradas sobre todo en zonas rurales donde la transmisión familiar de vivienda es habitual.
Efectos sobre colectivos vulnerables y familias
La deducción fija de 2.000 euros en el IRPF para pacientes con ELA o sus cuidadores introduce un mecanismo de apoyo directo que no depende de límites de renta. En una comunidad donde se diagnostican unos 180 nuevos casos de ELA cada año, esta medida podría suponer un ahorro fiscal medio de 480 euros por contribuyente afectado, compatible con las prestaciones públicas existentes. Sin embargo, su alcance real dependerá de la capacidad de las familias para aplicar correctamente la deducción en la declaración.
Desde la perspectiva de las asociaciones de familias numerosas, el incremento del 50 % en las deducciones existentes representa un avance tangible, aunque limitado frente al coste real de criar hijos en zonas con alto precio de la vivienda como Málaga o Sevilla. Organizaciones como la Federación Andaluza de Familias Numerosas han valorado positivamente la ausencia de límites de renta, pero advierten que la medida no compensa la inflación acumulada en educación y vivienda desde 2022.
Perspectivas contrapuestas de los actores políticos
Para el PP, el pacto consolida un modelo de estabilidad presupuestaria que facilita la planificación plurianual de inversiones en infraestructuras y sanidad. Vox, por su parte, presenta las rebajas fiscales como cumplimiento de su programa de reducción de la presión impositiva. En cambio, el PSOE-A ha criticado que la supresión de impuestos medioambientales debilite la transición ecológica, mientras que Adelante Andalucía señala que las deducciones por hijos benefician principalmente a rentas medias-altas que ya declaran más de 40.000 euros.
Un elemento de tensión latente reside en la cláusula de sostenibilidad financiera que condiciona la futura bonificación del 50 % para tíos, sobrinos y colaterales. Si los ingresos fiscales caen más de lo previsto por la rebaja del IRPF y la eliminación de tasas verdes, la Junta podría verse obligada a aplazar o limitar esa ampliación, generando fricciones dentro del propio pacto.
Riesgos fiscales y tendencias a medio plazo
La garantía de aprobación presupuestaria hasta 2030 reduce la incertidumbre política, pero también concentra poder de negociación en Vox durante toda la legislatura. Si los ingresos por IRPF descienden más allá de las estimaciones de la Junta (actualmente calculadas en torno a 85 millones de euros anuales de menor recaudación), Andalucía podría necesitar ajustes en gasto corriente o recurrir a mayor endeudamiento, algo que las reglas fiscales europeas limitan a partir de 2025.
A largo plazo, la supresión de impuestos medioambientales podría ralentizar la adopción de prácticas más sostenibles en el sector agrícola, especialmente en zonas de regadío intensivo donde el coste del agua y los vertidos representa un factor de decisión relevante. Por otro lado, la reducción del IRPF autonómico podría actuar como factor de atracción de contribuyentes de rentas medias procedentes de comunidades con mayor presión fiscal, aunque el efecto migratorio fiscal suele manifestarse con un desfase de tres a cinco años.
El acuerdo establece así un marco de certidumbre presupuestaria inédito, pero también introduce dependencias políticas y riesgos de sostenibilidad que se irán evaluando conforme se ejecuten las sucesivas cuentas públicas.
