La construcción del centro comercial Parque Oaxaca por parte del fideicomiso Fibra Danhos ha desatado una serie de cuestionamientos que trascienden el ámbito local. El proyecto, ubicado en una zona de alta plusvalía en Oaxaca de Juárez, involucra la posible venta de la privada de Las Rosas, un bien público cuya desincorporación aún no ha sido autorizada por el Congreso estatal. Las denuncias ciudadanas sobre daños a la infraestructura y afectaciones a viviendas colindantes han servido como detonante para un debate más amplio sobre la forma en que se gestionan los activos públicos en contextos de inversión privada.
El origen de esta tensión se remonta a la planeación simultánea del diseño arquitectónico y la tramitación de permisos, práctica que el propio director de desarrollo de negocios de Fibra Danhos reconoció en grabaciones difundidas por el Colectivo Vecinal de la colonia Reforma. Desde el inicio del proyecto se contempló la incorporación de esa calle privada, lo que implicó compromisos previos entre el fideicomiso, el gobierno estatal y el municipio para concretar su adquisición. Esta secuencia de hechos revela una lógica de desarrollo donde la urgencia por avanzar en la obra precedió a la resolución formal de los aspectos legales y patrimoniales.
Orígenes de la gestión patrimonial en Oaxaca
La solicitud de desincorporación enviada al Congreso local forma parte de una práctica recurrente en varios estados mexicanos donde gobiernos municipales transfieren espacios públicos a fideicomisos inmobiliarios a cambio de desarrollo económico. En el caso de Oaxaca, el avalúo realizado únicamente por el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales ha sido señalado como insuficiente por la legisladora Alejandra García Morlán, quien argumenta que debió consultarse también al Colegio de Valuadores para establecer un precio acorde con la plusvalía real de la zona. Esta observación conecta con antecedentes nacionales donde valuaciones apresuradas han derivado en pérdidas patrimoniales para las haciendas públicas.
El presidente municipal Raymundo Chagoya Villanueva ha defendido la actuación del ayuntamiento señalando que se han aplicado multas y que la inversión no debe desalentarse. Sin embargo, la existencia de un punto de acuerdo presentado por la diputada para solicitar la suspensión de obras en caso de acreditarse violaciones a la normatividad ambiental, urbana o de construcción muestra que persisten dudas sobre el cumplimiento de los marcos regulatorios vigentes.

Reconfiguración de las relaciones políticas locales
La confrontación entre la legisladora García Morlán y el regidor Héctor Pablo Ramírez Puga, ambos vinculados al partido Movimiento Ciudadano, ilustra cómo los proyectos de gran escala pueden fracturar alianzas partidistas a nivel municipal y estatal. El regidor sugirió que la información solicitada por la diputada ya se encuentra disponible en el Congreso, lo que desplaza el debate desde la fiscalización hacia una disputa sobre competencias institucionales. Este tipo de dinámicas suele repetirse en entidades donde los gobiernos locales dependen de ingresos extraordinarios derivados de la enajenación de bienes públicos.
El Colectivo Vecinal ha aportado evidencia que indica que el gobierno estatal y el municipio comprometieron la venta de la privada antes de que se completaran los trámites correspondientes. Esta secuencia genera interrogantes sobre la transparencia de los procesos de planeación urbana y sobre la capacidad de las instancias de control para actuar de manera oportuna cuando los proyectos ya están en marcha.
Impactos en la regulación del desarrollo inmobiliario
La controversia alrededor de Parque Oaxaca puede influir en la forma en que otros municipios oaxaqueños evalúen propuestas de inversión similares. Si el Congreso decide rechazar la desincorporación o imponer condiciones más estrictas, se sentaría un precedente que obligaría a los desarrolladores a presentar estudios de valuación más rigurosos y a demostrar el cumplimiento de normativas ambientales antes de iniciar obras. En sentido contrario, una autorización rápida podría reforzar la percepción de que los plazos de inversión pesan más que los controles institucionales.
El artículo 339 del Reglamento de Construcción y Seguridad Estructural para el Estado de Oaxaca contempla la posibilidad de imponer suspensiones o clausuras cuando se detectan irregularidades. La activación de este mecanismo en el caso actual serviría como prueba de la efectividad de los instrumentos regulatorios existentes y podría motivar revisiones similares en otros proyectos donde se han reportado afectaciones a viviendas o infraestructura pública.
Consecuencias para la confianza ciudadana y el tejido social
Las grabaciones en las que se admite que la venta de la privada formaba parte del proyecto desde su concepción han erosionado la credibilidad de las autoridades locales ante los vecinos de la colonia Reforma. Cuando los residentes perciben que decisiones sobre espacios públicos se toman sin consulta adecuada, aumenta el escepticismo hacia futuras iniciativas de desarrollo. Este fenómeno no es exclusivo de Oaxaca; se observa en varias ciudades medianas donde proyectos comerciales generan tensiones entre plusvalía privada y pérdida de bienes colectivos.
A largo plazo, la falta de resolución clara sobre la desincorporación de la privada de Las Rosas podría traducirse en litigios prolongados que retrasen la operación del centro comercial y eleven los costos para todas las partes involucradas. Los inversionistas suelen preferir entornos donde las reglas del juego patrimonial están claramente definidas desde el principio, por lo que la incertidumbre actual podría desalentar otros proyectos de escala comparable en la región.
Perspectivas de evolución institucional
El exhorto de la legisladora para que el ayuntamiento aplique medidas de seguridad en caso de incumplimientos normativos abre la puerta a un fortalecimiento de los mecanismos de supervisión. Si el Congreso local condiciona la venta a estudios independientes de valuación y a la reparación de daños ya causados, se establecería un estándar más elevado para operaciones similares en el futuro. Por el contrario, una resolución que priorice la continuidad de la obra sin resolver las objeciones técnicas podría perpetuar la percepción de que los procesos de enajenación de bienes públicos carecen de suficiente escrutinio.
La experiencia de Parque Oaxaca también pone de relieve la necesidad de revisar los protocolos de coordinación entre municipios, Congreso y fideicomisos inmobiliarios. Cuando el diseño de una obra y la tramitación de permisos avanzan en paralelo sin que la propiedad del suelo esté plenamente definida, se generan riesgos tanto para la inversión como para el patrimonio público. Las lecciones derivadas de este caso podrían servir para ajustar marcos normativos estatales y municipales en los próximos años.
