El anuncio de Karla Ivette Gómez durante la conferencia matutina del 22 de junio marca un paso clave: iniciar el registro del Pato Merlín ante el IMPI para blindar su uso comercial tras el Mundial 2026. Este movimiento convierte un fenómeno viral en un activo protegido, evitando que terceros exploten su imagen sin control.

El trámite se realiza en línea a través de Marcanet para verificar disponibilidad, una cuenta en PASE, la elección de clases según Niza y un pago de 3 126 pesos por categoría. Una vez aprobado, el titular obtiene derechos exclusivos por diez años renovables, lo que facilita licencias y colaboraciones futuras sin disputas legales.
El caso ilustra cómo la notoriedad súbita exige protección inmediata: registrar temprano transforma popularidad en valor económico sostenible y reduce riesgos de conflicto con terceros que intenten capitalizar el mismo signo.
