Pemex registra utilidad neta de 18 mil millones de pesos

Durante el segundo trimestre de 2026, Petróleos Mexicanos reportó una utilidad operativa de 85.5 mil millones de pesos y una utilidad neta de 18 mil millones de pesos. Estos resultados reflejan un repunte en los ingresos totales y un aumento sostenido en las actividades de producción y refinación. El desempeño contrasta con la contracción de 45 mil 993 millones de pesos registrada en el primer trimestre del mismo año, aunque queda por debajo de los 59 mil millones de pesos obtenidos en el periodo equivalente de 2025.

Las ventas alcanzaron 510.4 mil millones de pesos, el nivel más alto en catorce trimestres consecutivos. Este incremento se explica principalmente por el mayor volumen de hidrocarburos procesados y por la recuperación de los precios promedio de venta en el mercado interno. La producción total de hidrocarburos creció 4.6 por ciento respecto al segundo trimestre de 2025, mientras que el procesamiento de crudo en refinerías subió 2.9 por ciento hasta alcanzar un promedio diario de un millón ocho mil barriles.

Avances en la transformación industrial

El segmento de Procesos Industriales mostró mejoras operativas medibles. La producción total de petrolíferos aumentó 3.4 por ciento y se ubicó en un millón 29 mil barriles diarios. Entre los productos con mayor dinamismo destacan el diésel, que registró un alza de 19.3 por ciento, las gasolinas con un incremento de 2.9 por ciento y la turbosina, que creció 2.3 por ciento. Estos volúmenes permitieron elevar el abasto nacional y reducir la dependencia de importaciones en algunos combustibles.

Las ventas nacionales de petrolíferos crecieron 9.8 por ciento hasta llegar a mil 471 mil barriles diarios. Las gasolinas contribuyeron con un aumento de 11.4 por ciento y el diésel con 19.1 por ciento. La compañía señaló que estos movimientos refuerzan la estabilidad del mercado interno y sostienen el compromiso de garantizar el suministro oportuno a consumidores finales.

Reducción de pasivos y disciplina financiera

Al cierre de junio de 2026, la deuda financiera total se redujo 9.1 por ciento y quedó en 77.5 mil millones de dólares. La porción de corto plazo disminuyó su participación dentro del total, lo que alivió presiones de liquidez inmediata y amplió el margen de maniobra de la empresa. Pemex reiteró su objetivo de mantener un endeudamiento neto cero, estrategia que busca equilibrar las necesidades de inversión con la contención del pasivo.

El comportamiento de la deuda se inscribe en un contexto más amplio de estabilización financiera. La reducción observada en el segundo trimestre responde tanto a pagos programados como a una gestión más selectiva de los vencimientos. Esta trayectoria, sin embargo, deberá sostenerse en los siguientes periodos para confirmar si representa un cambio estructural o un ajuste temporal.

Contexto y perspectivas del sector

Los resultados del segundo trimestre ocurren en un entorno de precios internacionales del petróleo relativamente estables y de demanda interna de combustibles en recuperación gradual. La petrolera mexicana enfrenta el reto de mantener los niveles de producción ante el declive natural de algunos yacimientos maduros, al mismo tiempo que avanza en la rehabilitación de su infraestructura de refinación.

La comparación interanual muestra que el crecimiento de la utilidad neta fue más moderado que el registrado el año previo. Esta diferencia sugiere que los factores que impulsaron el repunte actual, como el aumento en volúmenes procesados y las ventas nacionales, podrían enfrentar limitaciones si los precios del crudo o los costos operativos varían de manera significativa. Los estados financieros futuros permitirán evaluar si la tendencia observada entre abril y junio se consolida.

En conjunto, los indicadores operativos y financieros del periodo abril-junio de 2026 presentan una evolución favorable en producción, transformación industrial e ingresos, acompañada de una disminución del pasivo financiero. La sostenibilidad de estos avances dependerá de la capacidad de la empresa para continuar elevando la eficiencia en sus procesos y de las condiciones macroeconómicas que afecten tanto la demanda interna como los mercados externos de energía.

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