Perú: Exportaciones crecen 37% impulsadas por metales

Las exportaciones peruanas alcanzaron 45.128 millones de dólares entre enero y mayo de 2026, un incremento del 37 % frente al mismo período de 2025. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo atribuye el resultado principalmente al cobre y al oro, cuyos precios internacionales se mantienen elevados y cuyos volúmenes enviados también crecieron. Los minerales en conjunto sumaron 33.393 millones de dólares, un 53,1 % más que el año anterior, y representan casi tres cuartas partes del total exportado.

El dato confirma que la economía peruana sigue estrechamente vinculada a la demanda global de materias primas. Sin embargo, el análisis de las cifras revela que el crecimiento no se distribuye de manera uniforme ni carece de riesgos estructurales.

La concentración mineral como eje estructural

El cobre aportó 15.515 millones de dólares y el oro 11.776 millones, con alzas respectivas del 48,2 % y 65,1 %. El plomo, aunque de menor peso, registró un salto del 202,7 %. Estos tres productos explican la mayor parte del superávit comercial. La dependencia de unos pocos commodities no es nueva, pero el nivel alcanzado en 2026 intensifica la exposición a ciclos de precios que suelen ser volátiles. Cuando los mercados internacionales se contraen, la caída de ingresos fiscales y de divisas puede ser rápida y profunda.

China e India reconfiguran los destinos

China absorbió exportaciones por 17.390 millones de dólares, un 44,3 % del total. India, en cambio, multiplicó sus compras por más de tres veces y medio, alcanzando 4.798 millones de dólares. Esta diversificación parcial reduce la dependencia exclusiva de un solo comprador, pero traslada parte del riesgo hacia un mercado con menor tradición de estabilidad regulatoria y mayor sensibilidad geopolítica. Estados Unidos y la Unión Europea mantienen posiciones secundarias, con crecimientos más moderados.

Las pymes exportadoras frente al auge

El número de empresas exportadoras subió un 3,4 % hasta 7.325 firmas, de las cuales el 65 % son micro, pequeñas y medianas. El sector agropecuario y el pesquero también registraron avances, aunque de menor magnitud. Las frutas alcanzaron 2.720 millones de dólares y el café 230 millones. Estos rubros no mineros ofrecen un colchón relativo, pero su escala sigue siendo limitada frente al peso de los metales. Las pymes que participan en la cadena de valor minera suelen actuar como proveedoras de servicios o insumos; su margen de maniobra ante una caída de precios es reducido.

Perspectivas de actores clave

El gobierno destaca el resultado como prueba de la competitividad peruana y de la eficacia de los tratados comerciales vigentes. Las grandes compañías mineras celebran los márgenes operativos actuales y anuncian ampliaciones de capacidad. Las pymes exportadoras valoran el aumento de pedidos, aunque advierten que los costos logísticos y el acceso al financiamiento siguen siendo cuellos de botella. Organizaciones ambientales y comunidades locales, en cambio, cuestionan el ritmo de expansión de proyectos mineros y exigen mayores controles sobre el uso de agua y la disposición de relaves. Hasta ahora, estas tensiones no han alterado el ritmo de las exportaciones, pero podrían generar conflictos sociales que afecten la continuidad operativa de algunas operaciones.

Riesgos de precio y transición energética

El precio del cobre depende en gran medida de la transición energética global. Si la demanda de vehículos eléctricos y redes eléctricas se desacelera por recesión o por cambios en las políticas industriales de China, el valor del metal podría corregirse con fuerza. El oro, por su parte, actúa como refugio, pero su comportamiento es más impredecible y menos ligado a ciclos productivos. Una combinación de menor demanda china y apreciación del sol reduciría rápidamente los ingresos en dólares de los exportadores peruanos. El sector pesquero y agroexportador, aunque más diversificado, también enfrenta riesgos climáticos y barreras sanitarias en los mercados de destino.

Escenarios probables hacia 2027

Si los precios de los metales se mantienen por encima de los promedios históricos, las exportaciones podrían cerrar 2026 cerca de los 110.000 millones de dólares. Sin embargo, el escenario más realista apunta a una moderación del ritmo de crecimiento a medida que las bases de comparación se vuelven más exigentes. Las empresas que logren incorporar valor agregado local, especialmente en cobre refinado o productos agroindustriales con certificaciones de sostenibilidad, estarán mejor posicionadas. Aquellas que dependan exclusivamente de la venta de concentrados seguirán expuestas a márgenes estrechos y a posibles cambios en la tributación minera.

El repunte de 2026 confirma la capacidad del sector exportador peruano para aprovechar ventanas de precios favorables. La verdadera prueba llegará cuando esas ventanas se cierren o se estrechen.

Artículos relacionados

Últimos artículos