Los mercados internacionales cerraron la semana con señales mixtas, pero dominados por una cautela que volvió a reflejarse en Wall Street, el petróleo y el dólar. Mientras Irán insinuó que podría reabrir el estrecho de Ormuz bajo nuevas condiciones y los hutíes aseguraron haber atacado una refinería en Arabia Saudita, los inversores siguieron mirando con atención la evolución del conflicto en Medio Oriente y una agenda económica cargada de datos en Estados Unidos, clave para la próxima decisión de la Reserva Federal sobre tasas de interés.
En ese contexto, las consultoras locales coincidieron en que el principal problema argentino no proviene tanto del frente externo como de la conducción económica interna, en especial de la última licitación de deuda del Tesoro y de sus efectos sobre la liquidez. El diagnóstico dominante fue que la búsqueda de desinflación más rápida, combinada con una absorción excesiva de pesos, terminó tensionando tasas, debilitando bonos y enfriando aún más una actividad que ya muestra señales de fatiga.
La licitación que secó pesos
El equipo de research del Banco Mariva sostuvo que la “excesiva cautela” del Tesoro en la última colocación “se volvió contraproducente”. Según su lectura, la decisión de captar un neto de $5,4 billones sorprendió al mercado porque las condiciones monetarias ya eran ajustadas y el resultado inmediato fue un salto en la tasa nocturna y una venta masiva de bonos. Para la consultora, el esquema de licitaciones quincenales con un manejo de agregados monetarios genera un proceso “innecesariamente caótico”, en el que el Tesoro retira más pesos de los necesarios y luego el Banco Central debe recomponer liquidez con otras herramientas.

EconViews, la consultora dirigida por Miguel Kiguel, fue en la misma línea y describió como “un secreto a voces” que una parte relevante de la economía sigue sin arrancar. Señaló que el consumo masivo cae, mientras construcción, industria y comercio permanecen débiles, y recordó que los sectores que sí muestran expansión representan apenas 13% del PBI. Con ese reparto, advirtió, no alcanza para compensar la pérdida de dinamismo del resto de la economía ni para revertir la expectativa de que el segundo trimestre cierre con caída del producto.
Actividad débil, tasas tensas
La tensión financiera también se trasladó al análisis sobre crédito y mora. Mariva advirtió que si los costos de financiamiento y la rentabilidad de los bonos del Tesoro siguen subiendo, la recesión actual podría prolongarse. En su informe mencionó préstamos al consumo con retrocesos mensuales y una tasa de incobrabilidad que llegó al 12,8% en mayo, un indicador que explica por qué los bancos siguen administrando con cautela los nuevos préstamos.
FMyA, dirigida por Fernando Marull, observó que agosto empezó sin cambios sustanciales en el desacople entre mercados financieros y economía real. La consultora describió una economía “a dos velocidades”: salarios que apenas le ganan a la inflación y un rebote del crédito todavía insuficiente para sostener una recuperación sólida. También señaló que, tras la última licitación, las tasas de corto plazo se ubicaron cerca de 2% mensual y la plaza quedó más seca, mientras el Gobierno intenta sostener un dólar por debajo de $1.500 mediante ventas de cobertura cambiaria y una administración más restrictiva de la liquidez.
Adcap Grupo Financiero sumó otra capa de lectura política. Para la firma, el oficialismo busca retomar iniciativa, pero con tropiezos que debilitan la percepción de fortaleza del programa. Citó la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central como un gesto positivo en términos institucionales, aunque de efecto acotado, y luego el retroceso del Gobierno en el capítulo sobre tierras dentro del proyecto de propiedad privada, tras la reacción de sindicatos y organizaciones sociales. A eso agregó nuevas encuestas que muestran deterioro en la aprobación presidencial.
Mercado atento a reservas, dólar y encuestas
F2, de Andrés Reschini, destacó que el tipo de cambio volvió a testear el umbral de los $1.500 sin romperlo, mientras las compras del Banco Central desaceleraron hasta uno de los registros semanales más bajos desde el inicio de la Fase 4. La firma también observó que el volumen en bonos soberanos dollar linked se moderó, lo que sugiere una intervención oficial más acotada en ese segmento. En paralelo, el REM corrigió a la baja las proyecciones de crecimiento para este año y el próximo, reflejando dudas persistentes sobre la actividad.
Mariano Ortiz Villafañe, de Aldazabal y Cía., sostuvo que la desinflación retomó impulso y que el tramo corto de la curva CER volvió a ofrecer rendimientos reales positivos, mientras el nuevo bono dual TMVE8 aparece como una alternativa atractiva por su cobertura combinada. En su interpretación, la mayor oferta de instrumentos con ajuste cambiario ayuda a sostener las compras de reservas del Central, al incentivar ventas de dólares en el mercado spot.
El frente externo también aportó ruido. Económica y financieramente, el cierre de semana mostró debilidad en las Bolsas de Nueva York, fortaleza del dólar y repunte del petróleo Brent, que subió casi 3% hasta USD 84,50. El oro siguió firme y los analistas leen ese comportamiento como una búsqueda de cobertura ante un escenario aún abierto en Medio Oriente. En ese clima, la resolución del conflicto aparece más lejana que días atrás, y el mercado vuelve a mirar tanto la geopolítica como las señales domésticas de la Argentina, donde la disputa por liquidez, tasas y actividad sigue sin una salida clara.
