El peso mexicano se apreció el viernes hasta 17.5134 unidades, con una ganancia de 0.16%, favorecido por la menor demanda global de dólares y por las señales diplomáticas entre Washington y Teherán. Un funcionario estadounidense confirmó que las conversaciones técnicas con Irán continúan, lo que redujo la percepción de riesgo entre los operadores.

Los datos locales de una caída industrial mayor a la prevista en mayo quedaron en segundo plano. El mercado demostró que, en el corto plazo, las expectativas geopolíticas pesan más que los indicadores domésticos, permitiendo al peso capitalizar un entorno externo menos volátil.
