El peso mexicano prolongó este jueves su avance frente al dólar y cerró en 17.04 unidades por billete verde, su mejor nivel desde 2024, en una sesión marcada por nuevas señales de desaceleración inflacionaria en Estados Unidos. El movimiento ocurrió en un entorno en el que el mercado redujo sus apuestas a un endurecimiento adicional de la política monetaria de la Reserva Federal (Fed), lo que alivió la presión sobre las monedas emergentes.
Durante la jornada, la divisa mexicana llegó a moverse entre 17.01 y 17.08 pesos por dólar y terminó con una apreciación cercana a 0.17%. Al mismo tiempo, el índice DXY, que compara al dólar con una canasta de monedas internacionales, retrocedió 0.04%, una variación pequeña en apariencia, pero suficiente para reforzar la tendencia de debilidad del billete estadounidense que ha favorecido al peso en las últimas semanas.

La aproximación del tipo de cambio a la zona psicológica de 17 pesos por dólar refleja más que un episodio puntual de fortaleza. También confirma el impacto de dos factores que han sostenido la moneda mexicana: la fragilidad relativa del dólar y el diferencial todavía amplio entre las tasas de interés de México y Estados Unidos. En un entorno global donde los inversionistas buscan rendimiento, ese diferencial sigue funcionando como ancla para los flujos hacia activos denominados en pesos.
Inflación menor en EU cambia el tono del mercado
El principal catalizador de la sesión fue el dato de inflación al productor en Estados Unidos. El indicador se mantuvo sin cambios en julio, frente al alza de 0.2% que esperaba el mercado, mientras que su variación anual se moderó de 5.5% a 4.7%. La lectura alimentó la percepción de que la Fed podría sostener una postura menos restrictiva de la que algunos inversionistas habían descontado, con efecto inmediato sobre el dólar y los rendimientos de los bonos del Tesoro.
El rendimiento del bono estadounidense a 10 años cerró en 4.64%, casi cinco puntos base por debajo del día previo, según datos de Monex. Para el peso, una menor presión sobre las tasas en Estados Unidos suele traducirse en mayor atractivo relativo, porque reduce el incentivo para mantener posiciones en dólares y mejora la competitividad de instrumentos mexicanos frente a sus pares estadounidenses. En esa lógica, la divisa local no solo respondió al dato del día, sino a la reconfiguración de expectativas sobre la trayectoria de la Fed.
Actinver reportó que el peso acumula una apreciación de 5.26% en lo que va de 2026, desempeño que lo coloca entre los activos mexicanos con mejor resultado del año. Monex atribuyó la fortaleza de la moneda a la combinación de dólar débil, mayor apetito por activos emergentes y el atractivo del diferencial de tasas. Ese balance ayuda a explicar por qué el tipo de cambio ha resistido episodios de volatilidad externa y ha vuelto a niveles que no se observaban desde 2024.
La mirada del mercado se mueve a otros datos
La atención de los inversionistas se desplazará ahora hacia las ventas minoristas de Estados Unidos, que se publicarán el viernes, además de la evolución de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, factores que pueden alterar el ánimo de mercado y modificar la trayectoria del dólar. Para las operaciones overnight, Monex prevé que el tipo de cambio se mantenga en un rango de 17.00 a 17.10 pesos por dólar, lo que sugiere una sesión todavía sensible a cualquier sorpresa macroeconómica.
El comportamiento del peso contrastó con el de la Bolsa Mexicana de Valores. El S&P/BMV IPC cayó 1.41%, a 64,826 puntos, y redujo su ganancia acumulada en 2026 a 0.81%. Solo seis de las 35 emisoras del índice cerraron en terreno positivo, de acuerdo con Actinver, una señal de que la fortaleza cambiaria no se ha trasladado de forma uniforme a los activos locales.
En Wall Street, en cambio, la sesión fue ampliamente favorable. El S&P 500 avanzó 0.65% y alcanzó un nuevo máximo de 7,798.99 puntos, mientras que el Nasdaq ganó 0.81% y el Dow Jones subió 0.13%. Ocho de los 11 sectores del S&P 500 terminaron al alza, encabezados por Servicios de Comunicación, Bienes Raíces y Consumo Básico. Enrique Covarrubias, economista en jefe y director de Análisis de Actinver, resumió que el cierre positivo obedeció a una inflación al productor menor a la esperada y al avance de las compañías tecnológicas.
