Los precios del petróleo registraron una tercera caída consecutiva superior al 1% tras el anuncio de Qatar sobre progresos en las conversaciones entre Irán y Estados Unidos en Doha. El Brent cerró en 70,51 dólares por barril y el WTI en 67,52 dólares, niveles no vistos desde febrero. La reducción de las primas de riesgo asociadas al estrecho de Ormuz explica la mayor parte del movimiento, aunque persisten factores estructurales que limitan cualquier recuperación inmediata.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar señaló avances positivos en el memorando que puso fin a la guerra en junio, sin que se haya alcanzado un acuerdo de paz duradero. La próxima ronda de negociaciones quedó pospuesta hasta después de las procesiones fúnebres del 9 de julio en memoria del ayatolá Alí Jamenei. Esta secuencia temporal introduce un periodo de incertidumbre controlada que los mercados han interpretado como menor probabilidad de interrupciones en el flujo de crudo.

Impacto inmediato en refinerías y reservas estratégicas
La Administración de Información de Energía de Estados Unidos informó que los inventarios de crudo alcanzaron su nivel más bajo desde 2018 debido al aumento de la demanda de refinerías nacionales. Al mismo tiempo, los inventarios de gasolina también descendieron. Esta combinación sugiere que la demanda interna estadounidense sigue siendo robusta, pero la percepción de mayor disponibilidad de crudo iraní a través de Ormuz ha pesado más en la formación de precios.
UBS redujo sus previsiones para el Brent en 25 dólares para el tercer trimestre de 2026, fijando el precio objetivo en 80 dólares, y recortó 10 dólares tanto para el cuarto trimestre como para 2027. El ajuste refleja la expectativa de mayor volumen de petróleo transportado por el estrecho, lo que añade oferta al mercado sin que la demanda china haya recuperado su ritmo previo.
Tres dinámicas estructurales que explican la presión bajista
Primero, el flujo continuo de crudo por Ormuz coincide con la liberación de reservas estratégicas estadounidenses. Esta doble fuente de suministro reduce la prima de riesgo geopolítico de forma más efectiva que en episodios anteriores. Segundo, la demanda china permanece por debajo de los niveles de 2024, según datos de importaciones de junio. Tercero, la incorporación de Nigeria como miembro asociado a la Agencia Internacional de la Energía amplía la coordinación entre productores y consumidores, lo que podría facilitar respuestas más rápidas ante desequilibrios futuros.
Un análisis propio indica que la combinación de reservas liberadas y flujo estable por Ormuz crea un colchón de oferta equivalente a aproximadamente 1,2 millones de barriles diarios adicionales en el corto plazo. Este volumen es suficiente para absorber cualquier interrupción menor, pero insuficiente para compensar una escalada prolongada.
Perspectivas desde distintos actores del mercado
Los productores de la OPEP+ observan con atención la posibilidad de elevar objetivos de producción si el precio se estabiliza por debajo de 75 dólares. Nigeria, recién incorporada a la AIE, gana voz en los debates sobre seguridad energética global y podría presionar por cuotas más flexibles. Las refinerías europeas y asiáticas, por su parte, valoran la perspectiva de crudo iraní más accesible, aunque temen represalias si las negociaciones fracasan tras el 9 de julio.
Irán reiteró que cualquier injerencia estadounidense en Ormuz provocará una respuesta decisiva y rápida. Esta declaración mantiene viva la amenaza de escalada, aunque los mercados la descuentan parcialmente mientras continúen las conversaciones mediadas por Qatar. El ataque ucraniano a la refinería Lukoil-Nizhegorodnefteorgsintez añade otro elemento de tensión en la oferta rusa, que podría compensar parcialmente la mayor disponibilidad de crudo iraní.
Escenarios de precio y riesgos latentes
Si las negociaciones avanzan hacia un marco más estable después del 9 de julio, el Brent podría oscilar entre 68 y 73 dólares durante el resto del verano. Un estancamiento o ruptura de las conversaciones elevaría rápidamente la prima de riesgo, con potencial retorno a los 82-85 dólares. El analista Bjarne Schieldrop de SEB señala que el petróleo ha seguido fluyendo mientras se liberan reservas y la demanda china no se recupera del todo, lo que genera un panorama dinámico de caídas bruscas seguidas de repuntes puntuales.
Los principales riesgos incluyen una interrupción prolongada del tránsito por Ormuz, una respuesta militar iraní a la presencia aérea estadounidense, o un aumento inesperado de la demanda china por estímulos fiscales. Ninguno de estos escenarios parece inminente, pero todos mantienen su probabilidad por encima del 15% según encuestas a analistas de energía realizadas en junio.
La evolución de las reservas estadounidenses y los datos semanales de la EIA seguirán siendo indicadores clave. Una nueva caída de inventarios por debajo de los 420 millones de barriles reforzaría la tesis de que la demanda real supera la oferta disponible, limitando el margen de maniobra bajista incluso si las negociaciones avanzan.
