El petróleo registró un alza cercana al 1% este miércoles tras la reimposición de un bloqueo naval estadounidense a puertos iraníes y la amenaza del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de cerrar corredores de exportación que benefician a Washington y sus aliados. Los futuros del Brent avanzaron 69 centavos hasta 85,42 dólares el barril, mientras el WTI sumó 73 centavos y alcanzó 80,07 dólares.
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La escalada se produce apenas días después de que una tregua frágil, alcanzada en junio, comenzara a resquebrajarse. Teherán busca ahora presionar mediante aliados hutíes para bloquear también el estrecho de Bab el-Mandeb, lo que afectaría dos arterias energéticas vitales y elevaría los costos de transporte global. La estrategia iraní responde a la continuidad de ataques estadounidenses contra sus capacidades en el estrecho de Ormuz, donde transita cerca de una quinta parte del crudo mundial.
Consecuencias para el equilibrio energético
La decisión de posponer objetivos energéticos, según declaraciones de Trump, revela un cálculo táctico: Washington busca limitar daños colaterales mientras degrada la capacidad iraní de perturbar el tráfico marítimo. Sin embargo, la respuesta de Teherán indica que cualquier interrupción unilateral de exportaciones regionales será replicada, lo que podría prolongar la volatilidad de precios más allá de las fluctuaciones actuales.
