Petróleo toca máximo de tres semanas por Ormuz

Los precios del petróleo arrancaron la jornada del miércoles en su nivel más alto en tres semanas, empujados por la incertidumbre sobre el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz y por las interrupciones persistentes en el suministro. A las 11:57 GMT, el Brent avanzaba 54 centavos, o 0.59%, hasta 91.56 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense ganaba 59 centavos, o 0.69%, para colocarse en 85.53 dólares.

El movimiento llevó al Brent a su mayor nivel desde el 30 de julio y al WTI al más alto desde el 31 de julio. La lectura del mercado es que el riesgo geopolítico sigue incorporado en los precios, pero no por un choque inmediato de oferta, sino por la posibilidad de que el flujo de crudo y gas natural licuado entre Medio Oriente y el resto del mundo se complique aún más si persiste la tensión en la región.

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“La confianza en la seguridad de la navegación sigue siendo baja, y los volúmenes de transporte marítimo siguen estando muy por debajo de los niveles normales. Esa incertidumbre persistente sigue manteniendo una prima de riesgo geopolítico incorporada en el precio del petróleo”, explicó Tim Waterer, analista jefe de mercados de KCM. Su evaluación resume el sesgo dominante: los operadores no están reaccionando solo a titulares, sino a la posibilidad de una interrupción prolongada en una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.

Ormuz, el punto de mayor fricción

El estrecho de Ormuz concentra buena parte de la atención porque antes de que comenzara la guerra a finales de febrero por esa vía transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se consumen en el mundo. Cualquier alteración sostenida en ese corredor tendría efectos inmediatos sobre costos de transporte, disponibilidad física de crudo y percepción de riesgo en los mercados energéticos. Por eso, incluso señales ambiguas o contradictorias tienen capacidad de mover precios con rapidez.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el martes que no se estaban llevando a cabo conversaciones con Irán y que el estrecho permanecía abierto, una versión que contradijo a Teherán, que sostuvo que la vía navegable seguía cerrada. La discrepancia no es menor: cuando las partes ofrecen lecturas opuestas sobre el estado de una infraestructura crítica, el mercado tiende a descontar escenarios adversos antes de que haya una confirmación operativa sobre el terreno.

Diplomacia estancada, flujo reducido

El contexto político añadió más presión al mercado. El alto el fuego temporal expiró el lunes y un alto cargo iraní declaró a Reuters que el país había adoptado una postura militar “totalmente ofensiva” por el estancamiento diplomático, aunque el martes no se registraron informes de ataques por parte de ninguno de los bandos. La ausencia de nuevos incidentes no disipó la cautela, porque el precio del crudo suele responder tanto a hechos consumados como a la probabilidad de que el suministro se deteriore.

Ahmad Assiri, estratega de investigación de la correduría Pepperstone, sostuvo que el tráfico marítimo comercial a través de Ormuz “sigue enfrentándose a una interrupción casi total”, en un entorno donde persisten discrepancias sobre las condiciones que rigen la navegación. La lectura coincide con los datos publicados el miércoles, que mostraron una ralentización del tráfico en el estrecho debido a que la mayoría de los armadores evitó la vía navegable por la incertidumbre. Esa conducta preventiva, aunque no implique un cierre formal, tiene efectos parecidos sobre la oferta: reduce el flujo disponible, eleva los costos logísticos y refuerza la percepción de escasez.

En el corto plazo, el mercado petrolero queda atrapado entre dos fuerzas: por un lado, la posibilidad de que la tensión se traduzca en un corte más severo del tránsito marítimo; por otro, la expectativa de que cualquier señal de distensión reduzca la prima geopolítica incorporada en los precios. Mientras esa definición no llegue, el comportamiento del Brent y del WTI seguirá muy sensible a comunicados oficiales, reportes de navegación y cualquier indicio sobre la capacidad real de mantener abierto Ormuz sin nuevas interrupciones.

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