El Ayuntamiento de Baena ha presentado los proyectos que se financiarán a través del Programa de Fomento de Empleo Agrario para el bienio 2026-2027. La inversión total asciende a 1,6 millones de euros y se concentra principalmente en la reurbanización de calles del conjunto histórico, la segunda fase del Parque Ramón Santaella y una intervención menor en la pedanía de Albendín. La alcaldesa María Jesús Serrano y el concejal David Bazuelo han detallado las actuaciones desde la calle Palomarejo, una de las vías incluidas en el paquete.
La asignación presupuestaria como punto de partida
El reparto de los fondos muestra una clara prioridad por el casco antiguo: 314.000 euros para Palomarejo y Arriba, 345.000 euros para la primera fase de Cava y Cambroncillo, 882.000 euros para completar el parque y 157.000 euros para el entorno de la Cruz Misionera en Albendín. Esta distribución mantiene el mismo volumen de recursos que la convocatoria anterior, lo que indica continuidad en la estrategia municipal pese a los cambios de ciclo político nacional y autonómico.
El 80 % de la mano de obra se financia con cargo al Gobierno central, mientras que materiales corren a cargo de Junta de Andalucía, Diputación de Córdoba y el propio Ayuntamiento. Esta estructura de cofinanciación ha permitido que el proyecto se presente con todos los documentos técnicos ya redactados, un hecho que agilizará el inicio de las obras una vez se autorice la ejecución a finales de año.
Generación de empleo y tejido productivo local
El programa generará 554 contratos entre peones y oficiales. Esta cifra adquiere relevancia en un municipio donde la agricultura sigue siendo el principal motor económico y donde los periodos de inactividad estacional son habituales. La experiencia de convocatorias anteriores demuestra que una parte significativa de los trabajadores contratados logra mantener vinculación posterior con empresas locales de construcción y mantenimiento, ampliando así el efecto multiplicador más allá de la duración de las obras.

El enfoque en redes de abastecimiento y saneamiento responde a problemas estructurales detectados en la Almedina. Las fugas en Palomarejo afectan a inmuebles de calles adyacentes y generan humedades que deterioran el patrimonio edificado. La sustitución de estas infraestructuras antes de pavimentar con adoquín de granito flameado busca evitar intervenciones posteriores que encarecerían el coste total y prolongarían las molestias a los vecinos.
Perspectivas de residentes frente a la mirada institucional
Los vecinos de la Almedina valoran la mejora de accesibilidad y la reducción de humedades, pero expresan preocupación por el posible aumento del turismo que podría derivarse de una imagen más homogénea del barrio. Algunos comerciantes temen que la peatonalización parcial limite el acceso de vehículos de reparto, mientras que asociaciones de mayores destacan positivamente la creación de espacios de ejercicio y sombra en Cava y Cambroncillo.
Por su parte, el equipo de gobierno subraya que las actuaciones se dirigen a calles que nunca habían recibido una reurbanización integral desde la restauración democrática. Esta argumentación contrasta con la visión de algunos grupos de la oposición, que consideran que la prioridad debería situarse en la rehabilitación de viviendas privadas en lugar de en espacios públicos, alegando que el parque de vivienda en mal estado sigue siendo el principal factor de despoblación del centro histórico.
Riesgos de ejecución y dependencia de la financiación externa
La dependencia del 80 % de fondos estatales introduce un factor de incertidumbre. Cualquier retraso en la autorización final o variaciones presupuestarias derivadas de cambios en el Gobierno central podrían afectar el calendario. Además, la experiencia de otros municipios andaluces muestra que la calidad de los materiales y la supervisión de obra resultan determinantes para evitar que las nuevas infraestructuras presenten deficiencias a medio plazo.
El parque de biodiversidad proyectado en Cava y Cambroncillo añade un componente medioambiental que va más allá de la mera pavimentación. Si se ejecuta con especies autóctonas y sistemas de riego eficientes, podría convertirse en un refugio climático útil en un contexto de aumento de temperaturas estivales. Sin embargo, el mantenimiento posterior recaerá sobre el Ayuntamiento, que deberá prever recursos propios para evitar que el espacio se degrade una vez finalizado el programa PFEA.
Proyección hacia el medio plazo
La continuidad de intervenciones en la Almedina durante varios ejercicios sugiere que el municipio está construyendo un modelo de recuperación patrimonial basado en actuaciones públicas escalonadas. Este enfoque reduce el impacto sobre el tejido comercial y residencial en comparación con proyectos de gran envergadura ejecutados de una sola vez. A futuro, la consolidación de itinerarios peatonales accesibles y la mejora de la imagen urbana podrían favorecer la atracción de población joven y la reactivación de locales comerciales actualmente vacíos.
El caso de Baena ilustra cómo los fondos del PFEA, tradicionalmente orientados a zonas rurales, pueden aplicarse de forma creativa en núcleos de tamaño medio con patrimonio histórico relevante. La clave radicará en que las obras no se limiten a mejorar la estética, sino que resuelvan problemas de saneamiento y accesibilidad que afectan directamente a la calidad de vida de los residentes actuales.
