La Alianza por la Justicia Fiscal (AJF) y el Instituto del Sur Urbano (SUR) presentaron 16 propuestas para reformar el cobro y el gasto de los llamados impuestos saludables, con el objetivo de aumentar el presupuesto en salud. La iniciativa se centra en gravámenes aplicados a productos nocivos como el tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas, en un contexto donde el costo fiscal de atender las enfermedades vinculadas al tabaco sigue siendo muy alto.

De acuerdo con el dato difundido junto con la propuesta, atender las consecuencias médicas directas del consumo de tabaco le cuesta al Estado 152 mil millones de pesos al año. Ese monto sirve como referencia para la discusión sobre cómo se recaudan y cómo se asignan estos recursos, en particular cuando el debate incluye no solo el tabaco, sino también otras bebidas y productos con efectos nocivos para la salud.
Las 16 reformas planteadas por AJF y SUR buscan mover la conversación hacia una revisión simultánea del cobro y del destino de esos impuestos. Por ahora, la información divulgada por las organizaciones no detalla cuáles de las propuestas serían de mayor alcance ni establece una ruta legislativa concreta, pero sí fija el punto de partida: usar mejor esos gravámenes para fortalecer el financiamiento del sistema de salud.
