Política industrial urgente para México

El giro ya está en marcha

La economía mexicana sigue apoyada en los servicios, que aportan 64% del PIB, mientras la industria manufacturera concentra casi 70% del sector secundario. Pero el motor que sostuvo el crecimiento reciente se está frenando: en dos años y medio, la actividad industrial se ha comprimido y la manufactura apenas volvió al nivel de fines de 2023. El contraste no está en el tamaño de la industria, sino en su composición y en la dirección de la demanda.

El mercado de oficinas en México se recupera, pero privilegia espacios listos para operar

El golpe más claro es el automotriz: la fabricación de equipo de transporte se desplomó desde el último trimestre de 2024 y dejó de empujar las exportaciones. En cambio, la producción de cómputo, componentes electrónicos y equipo para centros de datos repunta con fuerza, impulsada por la inversión en inteligencia artificial en Estados Unidos. Esa transición ya altera la cadena de valor en México y eleva la relevancia de regiones con logística, energía y capital humano disponibles.

La conclusión es inmediata: la política industrial útil no pasa por subsidios ni por escoger “campeones”, sino por cerrar cuellos de botella. Electricidad, transporte, seguridad y formación técnica son hoy los factores que pueden aumentar el valor agregado nacional y consolidar nuevas cadenas exportadoras. México tiene oportunidad en manufactura electrónica y servicios digitales; sin infraestructura y ejecución, la ventaja se pierde antes de madurar.

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