La cancelación de la visa a Andy López Beltrán y los episodios de Rubén Rocha Moya han colocado la relación entre política, seguridad y economía en un punto de mayor fragilidad, justo cuando México venía de un rebote trimestral en el PIB. El texto sostiene que esos episodios, sumados a los narcobloqueos y a las acusaciones de Estados Unidos contra políticos mexicanos, ya no se leen sólo como escándalos aislados, sino como factores que pesan sobre la confianza en la gobernabilidad del país.
Tras caer 0.6% en el primer trimestre, la economía mexicana repuntó alrededor de 1.5% en el segundo, pero analistas del Colegio de Economistas de Sonora advierten que la inversión y el crecimiento podrían perder fuerza en la segunda mitad del año por la incertidumbre comercial y el entorno político. La preocupación central, según el planteamiento del texto, es la capacidad de los inversionistas para calcular riesgos cuando se mezclan el rumbo del gobierno, el TMEC, el Poder Judicial y la seguridad en el transporte de mercancías.

El impacto se vuelve más sensible en Sonora, donde las ventas internacionales de junio alcanzaron 2 mil 20 millones de dólares y Estados Unidos siguió como principal destino. Al primer trimestre de 2026, las exportaciones estatales sumaron unos 6 mil 649 millones de dólares, por lo que una crisis prolongada entre Washington y Palacio Nacional podría golpear manufactura exportadora, minería, agroindustria, logística fronteriza y nearshoring.
El autor también plantea tres relojes políticos que pueden prolongar la turbulencia: las elecciones intermedias de Estados Unidos en noviembre, los comicios mexicanos de 2027 y la relación Sheinbaum-Trump. En ese contexto, Sonora aparece obligado a reforzar cruces fronterizos, energía y agua industrial, corredores logísticos y su vínculo con Arizona, mientras Alfonso Durazo, dice el texto, tendrá que hilar más fino para sortear el ruido político.
