El cierre de la frontera con Estados Unidos, motivado por la propagación del gusano barrenador, ha generado un aumento en el inventario de ganado bovino dentro del país y, como consecuencia directa, una reducción en los precios de la carne. Empresarios del sector agropecuario expusieron esta situación durante el Congreso Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria organizado por el Consejo Nacional Agropecuario.
La plaga ha limitado las exportaciones, ya que solo tres estados mexicanos mantienen su estatus libre de la enfermedad. Esta restricción ha provocado que los productores retengan mayor cantidad de animales, incrementando la oferta interna y presionando los precios a la baja.

Primer caso registrado en Chihuahua
Durante la presente semana, Chihuahua, entidad responsable del 40 por ciento de la producción nacional de carne, confirmó su primer caso de gusano barrenador. Este hallazgo marca un punto de inflexión, pues la entidad había mantenido condiciones sanitarias que facilitaban el flujo comercial hacia el mercado estadounidense.
El registro del caso obliga a reforzar los protocolos de inspección y control en ranchos y centros de acopio, lo que añade costos operativos a los productores locales y retrasa los envíos programados.
Recorte presupuestal en la autoridad sanitaria
Jorge Esteve, presidente del Consejo Nacional Agropecuario, señaló que el presupuesto del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria ha disminuido más del 50 por ciento en la última década. Durante ese mismo periodo, la producción agrícola y ganadera experimentó un crecimiento sostenido, mientras que la capacidad de supervisión sanitaria se redujo.
La combinación de mayor volumen productivo y menor fiscalización ha dejado al sector más expuesto ante amenazas sanitarias como la actual. Esteve subrayó que la falta de recursos limita la respuesta oportuna ante brotes y dificulta el mantenimiento de los estatus zoosanitarios requeridos para la exportación.
Efectos sobre consumidores estadounidenses
El representante empresarial también advirtió que los consumidores en Estados Unidos enfrentan restricciones de acceso a productos cárnicos mexicanos. La interrupción del flujo comercial reduce la oferta disponible en ese mercado y genera presiones alcistas en los precios locales de la carne norteamericana.
Esta situación revela la interdependencia entre ambos países en la cadena de suministro de proteína animal. Cualquier obstáculo en la frontera afecta simultáneamente a productores mexicanos y a compradores estadounidenses.
Repercusiones en el mercado interno
En el corto plazo, la mayor disponibilidad de ganado en México podría estabilizar o incluso reducir los precios al consumidor nacional. Sin embargo, los analistas del sector advierten que esta ventaja temporal podría revertirse si los controles sanitarios se prolongan y los productores deciden reducir sus hatos ante la imposibilidad de exportar.
Las cadenas de comercialización y los rastros locales ya reportan un incremento en la oferta de animales en pie, lo que ha derivado en negociaciones más favorables para los compradores. Aun así, los márgenes de los engordadores se mantienen bajo presión por los costos de alimentación y los gastos adicionales de vigilancia sanitaria.
Perspectivas para la recuperación comercial
La restitución del flujo exportador dependerá de la efectividad de las medidas de contención implementadas por las autoridades sanitarias y de la capacidad de los productores para certificar sus hatos libres de la plaga. Los estados que aún conservan su estatus libre enfrentan una mayor demanda de inspecciones y deben demostrar trazabilidad completa.
El sector privado ha solicitado un incremento temporal de recursos para Senasica con el fin de acelerar los programas de erradicación y vigilancia. Sin un refuerzo presupuestal, el riesgo de nuevos brotes y de mayores restricciones comerciales permanece elevado.
La experiencia de otros países que han enfrentado brotes similares indica que la recuperación del estatus sanitario puede requerir entre doce y dieciocho meses, siempre que se mantenga una coordinación efectiva entre gobierno y productores.
