Precios hoteleros en España crecen un 4,9% hasta 163 euros

Madrid, 27 jul (EFE).- El precio medio por noche en hoteles españoles alcanzó los 163,4 euros durante el primer semestre de 2026, lo que supone un incremento del 4,9 % respecto al mismo periodo de 2025. Estos datos proceden del Barómetro Hotelero elaborado por STR y Cushman & Wakefield, que también registra una ocupación media del 74,1 % y un RevPAR de 121,2 euros, con crecimientos del 0,7 % y del 5,6 % respectivamente. El sector se encamina así hacia otro año récord, impulsado por una demanda estable y el atractivo de España como destino en un contexto internacional incierto.

El informe destaca que el crecimiento se mantiene equilibrado entre los principales indicadores, lo que refleja la capacidad del mercado para absorber incrementos de tarifas sin sacrificar ocupación. Esta combinación resulta especialmente relevante en un momento en el que varios destinos europeos enfrentan fluctuaciones derivadas de tensiones geopolíticas y cambios en los patrones de viaje.

Destinos urbanos con mayor dinamismo

Valencia encabeza los avances entre las principales ciudades, con un alza del 9,5 % en el precio medio diario y del 13,5 % en RevPAR. Barcelona mantiene la tarifa más elevada, con 195,5 euros, seguida por Madrid con 181,4 euros. En rentabilidad por habitación disponible, Barcelona registra 154,3 euros y Madrid 142,1 euros, con incrementos interanuales del 4,4 % y del 5,8 % respectivamente. Estas cifras muestran cómo las dos grandes capitales siguen consolidando su posición, aunque Valencia reduce progresivamente la distancia en ingresos.

Precios hoteleros en España crecen un 4,9% hasta 163 euros

Comportamiento de los destinos vacacionales

Entre los enclaves de playa, Baleares destaca por su solidez, con aumentos del 9 % en ADR y del 10 % en RevPAR. Los precios medios superan ya los 190 euros. Canarias, por su parte, eleva sus tarifas un 6,5 % hasta los 172,5 euros. En Benidorm la media se sitúa en 89,9 euros tras un incremento del 6,4 %. Marbella lidera la rentabilidad con 218,7 euros por habitación disponible, lo que confirma el atractivo sostenido de la Costa del Sol para el segmento de mayor gasto.

Valencia, Alicante y Málaga lideraron la ocupación en el semestre, con tasas del 91,2 %, 83,3 % y 80,5 %. Alicante y Valencia también registraron los mayores crecimientos en ocupación, del 5,2 % y del 3,6 %. Estos resultados indican que el litoral mediterráneo mantiene una demanda muy consistente durante los meses de invierno y primavera, tradicionalmente más débiles.

Implicaciones para el sector y la economía

El avance conjunto de precios y ocupación sugiere que los hoteles españoles logran trasladar parte del incremento de costes a las tarifas sin perder competitividad. Esta capacidad resulta clave para mantener márgenes en un entorno de inflación moderada y costes energéticos aún elevados. Al mismo tiempo, el RevPAR por encima de los 120 euros refuerza la posición de España frente a otros destinos mediterráneos que han registrado crecimientos más moderados.

Granada fue la única ciudad analizada donde el precio medio descendió, un 1,9 %, lo que evidencia que no todos los mercados evolucionan al mismo ritmo y que factores locales como la oferta disponible o la estacionalidad siguen influyendo. El resto de los destinos principales muestran incrementos que oscilan entre el 6 % y el 9,5 %, un rango que permite absorber variaciones puntuales sin comprometer el conjunto del ejercicio.

Perspectivas para la segunda mitad del año

A la espera de los datos de verano, el sector anticipa otro ejercicio de récord. La combinación de demanda internacional estable, recuperación del turismo de negocios y el posicionamiento de España como destino seguro en un escenario geopolítico complejo sostiene las expectativas. Los operadores esperan que la tendencia observada en los primeros seis meses se consolide, especialmente en los destinos que han registrado los mayores crecimientos en rentabilidad.

El informe subraya que España actúa como valor refugio para el turismo europeo y de larga distancia, lo que explica la resistencia de los indicadores incluso cuando algunos mercados emisores tradicionales muestran menor dinamismo. Esta solidez permite al sector planificar inversiones en renovación y sostenibilidad sin renunciar a la mejora de márgenes.

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