Prescripción por enfermeras: impactos y riesgos en México

La decisión del Gobierno de México de permitir que enfermeras con licenciatura prescriban medicamentos para enfermedades crónicas a partir de agosto de 2026 representa un cambio estructural en el primer nivel de atención. Esta medida, vinculada al programa Farmacias del Bienestar y al esquema Salud Casa por Casa, busca reducir la saturación de clínicas y mejorar el abasto para adultos mayores y personas con discapacidad. Sin embargo, su implementación genera tanto oportunidades de optimización como interrogantes sobre la calidad y seguridad del servicio.

El marco normativo, basado en el Artículo 28 Bis de la Ley General de Salud, restringe esta facultad exclusivamente a profesionales con título universitario y cédula vigente, excluyendo al personal técnico. Esta delimitación responde a la necesidad de garantizar conocimientos farmacológicos suficientes, pero también plantea preguntas sobre la preparación real de estos profesionales para asumir responsabilidades diagnósticas que antes correspondían únicamente a médicos.

Efectos en el acceso y la eficiencia del sistema

Uno de los impactos más inmediatos podría observarse en la reducción de tiempos de espera en unidades del IMSS e IMSS-Bienestar. Al permitir que las enfermeras realicen prescripciones autónomas o colaborativas para diabetes, hipertensión y dislipidemias, se liberaría capacidad de consulta médica para casos más complejos. Estudios internacionales en países como Reino Unido y Canadá muestran que modelos similares han logrado disminuir hasta un 30% las visitas repetidas a especialistas, siempre que existan protocolos claros y supervisión continua.

En zonas rurales o de difícil acceso, donde las brigadas de Salud Casa por Casa ya operan, esta facultad podría traducirse en mayor continuidad de tratamientos. Los pacientes vulnerables evitarían traslados frecuentes a clínicas saturadas, y los dispensadores automatizados o módulos de Farmacias del Bienestar podrían funcionar como puntos de entrega ágiles. No obstante, la efectividad dependerá de la capacidad logística para mantener inventarios actualizados y de la integración real con el Compendio Nacional de Insumos para la Salud.

Riesgos para la seguridad del paciente

El principal riesgo radica en la posibilidad de diagnósticos incompletos o interacciones medicamentosas no detectadas. Aunque las enfermeras autorizadas solo podrán atender padecimientos crónicos previamente identificados, la frontera entre una condición estable y una complicación emergente puede ser difusa. Un error en la evaluación inicial podría derivar en retrasos en la derivación a especialistas, especialmente en oncología o cardiología avanzada, áreas expresamente excluidas pero que a veces se manifiestan con síntomas similares a los de enfermedades crónicas comunes.

Otro desafío es la falta de experiencia acumulada en prescripción. Aunque la formación universitaria proporciona bases farmacológicas, la práctica real requiere supervisión y retroalimentación constante. La prohibición de ejercer esta facultad en consultorios privados reduce el riesgo de uso indebido, pero también limita la posibilidad de que estos profesionales adquieran experiencia fuera del entorno institucional controlado. Si los filtros de Cofepris no se aplican de manera uniforme en todos los estados, podrían surgir inconsistencias en la calidad de las recetas emitidas.

Impacto en la dinámica profesional y la formación

Esta reforma podría elevar el estatus de la enfermería como disciplina, incentivando a más estudiantes a obtener el título de licenciatura en lugar de certificaciones técnicas. A largo plazo, podría observarse una reconfiguración de los planes de estudio, con mayor énfasis en farmacología y diagnóstico diferencial. Sin embargo, existe el riesgo de que se genere una sobrecarga de responsabilidades sin un incremento proporcional en salarios o condiciones laborales, lo que podría afectar la retención de personal calificado.

La exclusividad institucional también crea una asimetría: mientras las enfermeras del sector público adquieren nuevas competencias, sus colegas del sector privado permanecen limitados a funciones tradicionales. Esta brecha podría profundizar la migración de talento hacia instituciones gubernamentales, dejando vacantes en clínicas particulares y afectando la atención en zonas urbanas con alta demanda privada.

Incertidumbres sobre la implementación y la sostenibilidad

El calendario de despliegue sigue sin detallarse por estado, lo que genera incertidumbre sobre la equidad territorial. Las regiones con menor infraestructura tecnológica podrían enfrentar mayores dificultades para integrar los dispensadores automatizados o las consultas a distancia con centros remotos. Además, la dependencia de un catálogo restringido de medicamentos aprobado por la Secretaría de Salud podría limitar la capacidad de respuesta ante escasez temporal de insumos específicos.

A nivel sistémico, el éxito de esta medida dependerá de la articulación entre Cofepris, el IMSS y las autoridades estatales. Si los mecanismos de supervisión y auditoría resultan insuficientes, podrían aparecer casos de prescripciones fuera de protocolo o duplicidad de tratamientos. La experiencia de otros países indica que los modelos de práctica avanzada requieren años de ajuste fino y evaluación continua para evitar efectos adversos en la salud pública.

En conclusión, la autorización para que enfermeras con licenciatura prescriban medicamentos representa una apuesta por la eficiencia y la descentralización de la atención primaria. Sus beneficios potenciales en accesibilidad y tiempos de respuesta son significativos, pero los riesgos relacionados con la seguridad clínica y la equidad en la implementación exigen un monitoreo riguroso y ajustes progresivos durante los primeros años de operación.

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