El 24 de junio de 2026, Primax Colombia comunicó al mercado la renuncia irrevocable de cinco miembros de su Junta Directiva y la designación inmediata de cinco nuevos integrantes. Marco Aurelio Peschiera Fernández, Manuel Enrique Romero Valdez, Calixto Romero Guzmán, Hernando Aguirre Stoessel y José Antonio Onrubia Holder dejaron sus cargos en la misma sesión extraordinaria de la Asamblea General de Accionistas. Los reemplazos —Federico Nasser Facussé, Gilson Duarte Ribeiro, César Alfaro Ordóñez, Gabriela Argüello Pérez y Marysabel Maldonado Raudales— ocupan la totalidad de los cinco escaños. La empresa vinculó explícitamente ambos movimientos al cambio de controlante y aclaró que no existen otros hechos materiales asociados.
La operación se inscribe en un sector energético colombiano marcado por consolidaciones y entradas de capital extranjero. Primax, operador de estaciones de servicio y distribución de combustibles, enfrenta ahora una transición completa de su órgano de supervisión estratégica sin que se hayan divulgado detalles sobre la identidad del nuevo controlador ni sobre eventuales modificaciones en la política comercial o de inversión.

Consecuencias para el gobierno corporativo
Una renovación total de la junta en una sola asamblea extraordinaria reduce los tiempos de transición habituales y elimina cualquier solapamiento entre equipos saliente y entrante. Esta práctica, aunque legal, debilita el principio de continuidad institucional que suele proteger a las empresas reguladas. En el caso de Primax, la ausencia de información sobre planes de negocio o ajustes operativos genera incertidumbre entre analistas que siguen la cadena de valor de combustibles en Colombia.
El mecanismo elegido —renuncias simultáneas vinculadas al cambio de control— envía una señal clara de alineación total con el nuevo propietario. Sin embargo, también plantea preguntas sobre la independencia de criterio que se espera de los directores independientes en compañías listadas o con obligaciones de reporte ante la Superintendencia de Sociedades.
Perspectivas de los distintos actores
Para los accionistas minoritarios, el movimiento reduce el riesgo de bloqueos internos pero aumenta la exposición a decisiones unilaterales del nuevo controlador. Los exempleados de la junta saliente, por su parte, evitaron un escenario de destitución forzosa, lo que preserva su reputación profesional aunque limita su capacidad de negociación posterior. Los reguladores colombianos observan si el nuevo equipo cumple con los requisitos de idoneidad y si se mantiene la transparencia exigida en sectores estratégicos como el energético.
Los clientes y proveedores enfrentan un horizonte de posibles cambios en condiciones comerciales. Históricamente, las transiciones abruptas de propiedad en distribuidores de combustible han derivado en revisiones de contratos de suministro y en ajustes de márgenes que afectan estaciones de servicio independientes.
Riesgos operativos y regulatorios
La pérdida simultánea de conocimiento institucional puede retrasar decisiones críticas sobre expansión de red, cumplimiento ambiental y relaciones con Ecopetrol. Casos similares en el sector, como la reestructuración de juntas en otras filiales de grupos extranjeros entre 2022 y 2024, mostraron incrementos temporales en el tiempo de respuesta ante inspecciones de la Agencia Nacional de Hidrocarburos.
Además, cualquier percepción de falta de transparencia sobre la identidad del nuevo controlador podría activar revisiones por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio si se detectan concentraciones de mercado no notificadas. El sector de distribución minorista de combustibles ya ha sido objeto de investigaciones por prácticas anticompetitivas en los últimos cinco años.
Tendencias futuras y escenarios probables
El movimiento de Primax coincide con una ola de entradas de capital centroamericano y brasileño en la distribución colombiana de combustibles. Es previsible que el nuevo controlador busque sinergias regionales, lo que podría traducirse en cambios de proveedores o en la adopción de estándares operativos distintos a los vigentes. La profesionalización de las juntas en empresas medianas del sector también apunta a una mayor presencia de perfiles financieros y de compliance en detrimento de ejecutivos operativos tradicionales.
Si el nuevo equipo mantiene la discreción actual durante más de dos trimestres, el mercado podría interpretar que la transición se realizó sin fricciones mayores. En cambio, cualquier retraso en la presentación de resultados o en la comunicación de estrategia alimentaría especulaciones sobre tensiones internas o revisiones regulatorias pendientes.
La experiencia de otras compañías latinoamericanas que sufrieron renovaciones completas de junta tras cambios de control indica que la estabilidad operativa se recupera entre 12 y 18 meses cuando existe un plan de integración claro y comunicación frecuente con el regulador. Primax Colombia deberá demostrar en los próximos reportes si el nuevo gobierno corporativo acelera o frena esa curva de recuperación.
