Prioridad: Modernizar el aeropuerto de Barranquilla

La designada ministra de Transporte, Elsa Noguera, ha señalado que la modernización del aeropuerto internacional Ernesto Cortissoz de Barranquilla figura entre las primeras acciones que abordará el gobierno de Abelardo De La Espriella. La funcionaria considera que las actuales instalaciones no reflejan el papel que la ciudad desempeñará durante el próximo mandato, especialmente tras el anuncio presidencial de establecer una sede de la Presidencia en la capital del Atlántico y de realizar recorridos constantes por el territorio nacional sin viajes al exterior.

Anuncio y contexto presidencial

Durante una conversación con medios locales, Noguera explicó que la presencia frecuente del mandatario en Barranquilla generará un flujo adicional de visitantes nacionales e internacionales. Esta circunstancia exige una infraestructura aeroportuaria que evite situaciones de insuficiencia operativa. La ministra designada subrayó que el proyecto adquiere mayor urgencia precisamente por la decisión de concentrar parte de la actividad presidencial en la región Caribe, lo que modifica las expectativas de movimiento de pasajeros y carga en el corto plazo.

El planteamiento no se limita a una mejora estética o de capacidad puntual. Busca alinear la terminal con las nuevas dinámicas de gobernanza que De La Espriella ha anticipado, donde Barranquilla funcionará como punto de referencia para decisiones ejecutivas y encuentros institucionales. Esta reconfiguración territorial plantea retos logísticos que el gobierno entrante pretende resolver desde el inicio de su gestión.

Estado del proyecto y monto de inversión

En la Agencia Nacional de Infraestructura ya tramita una iniciativa privada orientada a realizar adecuaciones significativas en el Ernesto Cortissoz. El valor estimado de la intervención ronda los tres billones de pesos y contempla convertir la terminal en una referencia para el Caribe colombiano. Aunque la propuesta se encuentra en fase de revisión, Noguera ha manifestado que la encontró bien estructurada durante el proceso de empalme y que respaldará su continuidad.

La actual administración del aeropuerto por parte de la Aeronáutica Civil ha sido objeto de cuestionamientos por parte de la ministra designada. Noguera considera que esa entidad debería limitarse a funciones de regulación y seguridad aérea, dejando la operación de terminales de alto tráfico a modelos más especializados. Ninguna ciudad principal del país mantiene a la Aerocivil como operadora directa, lo que refuerza la necesidad de explorar alternativas de administración para Barranquilla.

Posibles modelos de operación y postura local

El alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, ha expresado interés en que la administración distrital asuma la operación del aeropuerto. Sin embargo, la iniciativa privada evaluada por la ANI presenta una estructura que la futura ministra considera sólida y susceptible de avanzar. La decisión final dependerá de los análisis técnicos que se completen antes de la adjudicación, sin descartar esquemas que combinen participación pública y privada.

El debate sobre quién debe gestionar la terminal refleja tensiones más amplias sobre la distribución de responsabilidades entre el nivel nacional y las entidades territoriales. En este caso, la opción de una concesión privada con acompañamiento institucional aparece como la vía más inmediata para acelerar las obras, aunque el gobierno deberá definir con claridad los roles de cada actor involucrado.

Condiciones requeridas para la adjudicación

Noguera ha insistido en que el éxito de la inversión dependerá de las garantías que el Estado ofrezca al futuro concesionario. Entre ellas mencionó la seguridad jurídica, el acompañamiento para obtener permisos y trámites, y las condiciones físicas necesarias para ejecutar las obras sin interrupciones. Estas medidas buscan reducir riesgos percibidos por los inversionistas y permitir que el proyecto avance antes de que finalice el primer año de gobierno.

La terminal ha enfrentado limitaciones operativas durante los últimos años que afectan tanto a pasajeros como a operadores de carga. Resolver estos cuellos de botella representa un paso previo indispensable para que Barranquilla pueda cumplir con las expectativas derivadas de su nuevo estatus como sede presidencial alterna. La intervención, de concretarse, modificaría la dinámica de conectividad regional y nacional en un horizonte de cuatro años.

El anuncio de Noguera sitúa la infraestructura aeroportuaria como un tema prioritario dentro de la agenda de transporte del gobierno entrante. Su enfoque combina consideraciones de orden presidencial con necesidades de desarrollo regional, sin que por ello se descarten otros proyectos de similar magnitud en el resto del país.

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