El régimen general del Impuesto sobre la Renta que aplican las personas morales en México genera un desfase entre el momento en que se reconoce un ingreso y el instante en que realmente se recibe el pago. Esta situación obliga a muchas compañías a cubrir el impuesto con recursos que aún no han ingresado a su caja, un fenómeno que se ha acentuado con el alargamiento de los plazos de cobro observado en los últimos años.
El cambio experimentado con el IVA como referencia
Hasta 2002 el Impuesto al Valor Agregado se causaba al emitir la factura, sin importar si el cliente había liquidado la operación. A partir de 2003 la regla se modificó y el impuesto se paga únicamente cuando se cobra el monto facturado. La autoridad fiscal reportó una mejora en la recaudación y una reducción en la cartera vencida, lo que llevó a considerar si un esquema similar podría aplicarse al ISR de las personas morales del régimen general.
Las cifras del Servicio de Administración Tributaria muestran que el cumplimiento del IVA mejoró de manera sostenida después de la reforma, mientras que el número de empresas que declaraban saldos a favor por operaciones no cobradas disminuyó. Este antecedente técnico es el que hoy se invoca para analizar una posible modificación en el ISR.
Impacto en la liquidez empresarial
Cuando una empresa debe pagar ISR sobre ingresos no cobrados, suele recurrir a financiamiento bancario o a recursos destinados a su operación diaria. Esta práctica eleva los costos financieros y reduce la capacidad de reinversión. Un régimen basado en flujo de efectivo permitiría que el impuesto se liquide solo después de recibir el pago del cliente, alineando la obligación fiscal con la disponibilidad real de recursos.
Además, la deducción de gastos quedaría condicionada al pago efectivo de las facturas. Esta condición crearía un incentivo para que las grandes empresas liquiden más rápido sus cuentas con proveedores, especialmente con pequeñas y medianas empresas que enfrentan problemas de liquidez por plazos extendidos de cobranza.

Condiciones tecnológicas para su implementación
Los comprobantes fiscales digitales y los complementos de pago permiten identificar con precisión el momento en que una operación se considera cobrada. La autoridad cuenta hoy con información en tiempo real que antes no existía, lo que facilitaría la fiscalización y reduciría posibles errores en la determinación del impuesto. Algunos analistas sugieren incluso la emisión de un solo CFDI al momento del pago para simplificar aún más el proceso.
Posibles efectos en la inversión y el crecimiento
La certidumbre de que el impuesto se pagará solo sobre ingresos efectivamente recibidos puede influir en las decisiones de expansión de las empresas. Proyectos que hoy se posponen por la necesidad de cubrir anticipadamente el ISR podrían adelantarse, siempre que exista la expectativa de recuperar la inversión antes de enfrentar la carga fiscal. Este efecto sería particularmente relevante en sectores con ciclos de cobro largos, como la construcción o la manufactura de bienes de capital.
Al mismo tiempo, la medida no elimina la obligación de pagar impuestos; solo modifica el momento de su liquidación. La recaudación total dependería de que las empresas mantengan niveles de actividad similares o superiores, pero se reduciría la presión sobre la liquidez en periodos de retraso en los cobros.
Consideraciones para una eventual reforma
Una transición hacia el flujo de efectivo requeriría ajustes en las reglas de deducción y en los mecanismos de control para evitar que se utilice como vía de diferimiento indebido. La experiencia del IVA indica que el éxito depende de que tanto el pago del impuesto como la deducción de gastos queden vinculados al flujo real de efectivo. Las autoridades tendrían que evaluar el impacto en la base gravable y diseñar periodos de transición que minimicen distorsiones contables.
Organismos empresariales han señalado que la reforma podría contribuir a un entorno más predecible para la inversión extranjera, especialmente en un contexto donde México busca atraer proyectos productivos. Sin embargo, también advierten que cualquier cambio debe acompañarse de reglas claras que impidan el uso indebido del esquema.
El debate sobre modificar el régimen general del ISR sigue abierto. La evolución de los plazos de pago en la economía mexicana y la disponibilidad de herramientas digitales de control fiscal ofrecen argumentos técnicos para considerar una adecuación del sistema que refleje con mayor precisión la capacidad económica de las empresas.
