Putin amenaza con golpear sectores sensibles de Ucrania

El presidente ruso, Vladímir Putin, advirtió que Ucrania “abrió la caja de Pandora” al intensificar sus ataques contra infraestructuras económicas de Rusia y anticipó represalias contra los sectores “más sensibles” de la economía ucraniana. La declaración, difundida por Reuters a partir de una entrevista con la televisión estatal rusa, eleva el riesgo de una nueva fase de ataques dirigidos contra instalaciones estratégicas y cadenas de suministro.

La guerra económica entra en una fase más directa

Durante el verano, Ucrania incrementó el uso de drones contra refinerías, centros logísticos y otras instalaciones económicas rusas. Kiev sostiene que estas operaciones reducen los ingresos destinados a la maquinaria militar de Moscú. El presidente Volodímir Zelenski informó que sus fuerzas alcanzaron la refinería de Novokuybyshevsk, en la región de Samara, situada a unos 1.000 kilómetros del frente, además de objetivos en el mar Negro.

Rusia ha respondido con ataques contra infraestructura económica ucraniana, incluidas rutas de exportación de cereales por el mar Negro. Putin aseguró que estas acciones no provocarán una crisis alimentaria mundial y afirmó que Moscú puede compensar eventuales interrupciones de las exportaciones ucranianas, aunque reconoció dificultades para transportar mercancías rusas. El intercambio muestra que ambos bandos buscan afectar la capacidad financiera del adversario, no solo sus posiciones militares.

La escalada se produce después del ataque ruso contra un centro comercial de Krivói Rog, que dejó seis muertos y 90 heridos, según las autoridades ucranianas. Francia condenó el bombardeo y su presidente, Emmanuel Macron, acusó a Moscú de recurrir a la intimidación contra civiles. Macron anunció el envío de interceptores y pidió a los países con capacidad militar que se sumen a la coalición antibalística para reforzar la defensa aérea ucraniana.

La combinación de ataques de largo alcance, amenazas contra sectores económicos y mayor apoyo europeo apunta a una presión creciente sobre infraestructuras críticas. El principal riesgo inmediato es que las represalias amplíen el daño a la energía, el transporte y las exportaciones, con consecuencias regionales que podrían superar el campo de batalla.

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