El Sistema Eléctrico Nacional de Cuba sufrió una desconexión completa el martes a las 11:05 hora local. Se trata del quinto colapso general registrado en 2026, sin que las autoridades hayan precisado aún las causas inmediatas del fallo.

La crisis energética se arrastra desde 2024 y se agravó por la escasez de combustible derivada del bloqueo petrolero estadounidense. Ocho de las dieciséis unidades termoeléctricas permanecen fuera de servicio por averías o mantenimiento, mientras el país requiere más de 100.000 barriles diarios de petróleo y solo produce 40.000 de forma interna.
La recuperación del sistema es lenta y exige reiniciar la generación con fuentes básicas para alimentar gradualmente las plantas principales. Experiencias anteriores muestran que el proceso puede extenderse varios días, como ocurrió tras los apagones del lunes y el viernes previos.
Los cortes han alcanzado niveles récord: entre el 70 % y el 72 % del territorio quedó sin energía en los picos de demanda. En La Habana algunas zonas superaron 35 horas consecutivas sin servicio, y en el interior del país se registraron interrupciones de hasta tres días seguidos.
El patrón de colapsos repetidos evidencia la fragilidad estructural del sistema, donde el deterioro acumulado y la dependencia de importaciones limitan cualquier margen de maniobra ante fallos imprevistos.
