Tijuana, BC.- La senadora con licencia Julieta Ramírez Padilla sostuvo que la confianza de la ciudadanía bajacaliforniana en Morena y en el proyecto de la Cuarta Transformación sigue siendo el principal activo político que el movimiento debe cuidar. Durante una asamblea comunitaria en Tijuana, la legisladora afirmó que la prioridad no es solo conservar el respaldo acumulado en los últimos años, sino evitar que se debilite por divisiones internas o por una desconexión con las bases que han sostenido al partido en la entidad.
Ramírez Padilla planteó que el momento político exige disciplina organizativa y apego a los principios con los que Morena llegó al poder a escala nacional. En su mensaje, insistió en que el reto inmediato es mantener la unidad y fortalecer el proyecto iniciado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, una referencia que sigue marcando el discurso del movimiento en Baja California, donde Morena ha conservado una posición dominante en elecciones recientes y en la vida pública local.

El planteamiento de la senadora ocurre en un contexto en el que Morena busca sostener su fuerza territorial en un estado que ha sido estratégico para el partido desde la alternancia federal. Baja California no solo ha funcionado como bastión electoral, sino también como vitrina para medir la relación entre dirigencia, estructuras locales y simpatizantes. De ahí que el llamado a preservar la confianza pública tenga un valor que rebasa la retórica interna: apunta a sostener la cohesión de una base política que ha sido determinante para la expansión del movimiento.
La referencia de Ramírez Padilla a los “principios fundacionales” también deja ver una preocupación recurrente dentro de Morena: cómo mantener la identidad del partido conforme crece en poder institucional y se multiplica su presencia en cargos de gobierno. En la práctica, ese debate suele traducirse en dos exigencias concretas, según el propio discurso del movimiento: evitar fracturas entre corrientes y conservar cercanía con las demandas sociales que dieron origen a su crecimiento. Para una figura con proyección estatal, ese equilibrio es clave porque cualquier desgaste en la percepción ciudadana puede afectar tanto la movilización territorial como la credibilidad política del proyecto.
La asamblea comunitaria sirvió, además, como espacio para reiterar la narrativa de continuidad entre el gobierno de López Obrador y la etapa actual del movimiento. Ese vínculo sigue siendo un recurso central para Morena en entidades donde la marca partidista ha tenido mejor rendimiento electoral que las figuras individuales. En ese sentido, el mensaje de Ramírez Padilla no solo buscó reforzar lealtades, sino también recordar que la permanencia del proyecto depende de conservar cohesión, disciplina y respuesta ante las expectativas de la ciudadanía, especialmente en un estado donde la competencia política continúa reacomodándose.
