Nuevo banquillo, viejo conflicto
El Rayo Vallecano inicia curso con Benítez San José al mando y casi intacto el bloque que le dio sus mejores resultados recientes, pero el estreno llega condicionado por una crisis institucional que ya desborda lo deportivo. El relevo en el banquillo busca sostener la línea de Íñigo Pérez, aunque la ausencia de piezas como Óscar Trejo y la falta de fichajes de peso reducen el margen de maniobra del nuevo técnico.

La estabilidad competitiva del equipo contrasta con un escenario externo mucho más frágil. La retirada de la concesión del estadio de Vallecas ha obligado a buscar sede provisional para los primeros partidos en casa, mientras crece el choque entre la afición y la directiva de Raúl Martín Presa. En lo deportivo, el objetivo sigue siendo claro: asegurar la permanencia sin apuros y, si el contexto lo permite, sostener la ambición europea que el club viene persiguiendo, pero el ruido institucional amenaza con pesar tanto como la propia plantilla.
