La Selección Mexicana no avanzó más allá de octavos de final en el Mundial 2026, pero su camiseta oficial superó los cinco millones de unidades vendidas según datos de Concanaco Servytur y el periódico Reforma. Esta cifra coloca al Tri por delante de selecciones como Argentina, España y Alemania dentro del portafolio de Adidas. El logro comercial contrasta con una realidad persistente: el 70 % de las playeras que circulan en el mercado mexicano son falsificaciones.
La diáspora como principal impulsor de demanda
Las ventas se dividieron casi por mitades entre México y Estados Unidos. Esta distribución revela que la comunidad mexicana en territorio estadounidense actuó como un factor determinante. Las familias que siguieron los partidos desde estadios en Nueva York, Los Ángeles o Houston mantuvieron el consumo incluso después de la eliminación. El 92 % de la población mexicana que, según Statista, mostró interés en el torneo, encontró en la camiseta un símbolo de identidad que traspasa fronteras. Adidas aprovechó esta dinámica al ofrecer tres versiones distintas: verde, blanca y negra, cada una con un nivel de agotamiento superior al 35 % en diferentes momentos.

Producción concentrada en Irapuato y sus límites
La planta de Irapuato, en Guanajuato, emplea a más de tres mil trabajadores y fabricó alrededor del 85 % de las réplicas para aficionados. La Cámara Nacional de la Industria Textil calcula que esta producción local alcanzó cerca de cinco millones de prendas, a las que se sumó un millón adicional de artículos promocionales. Sin embargo, las versiones auténticas usadas por los jugadores se confeccionaron en Asia, lo que muestra una división clara entre el producto de élite y el destinado al público masivo. Esta estructura permitió que muchas camisetas llevaran la etiqueta “Hecho en México”, aunque el proceso completo de la prenda de primer nivel sigue dependiendo de cadenas globales.
El precio como barrera estructural
Una réplica oficial cuesta alrededor de dos mil pesos, mientras que las versiones piratas se ofrecen desde 150 o 200 pesos. Rafael Torre Lamuño, presidente de Canaintex, señaló que esta diferencia impide cualquier competencia directa. Los operativos contra la falsificación no logran cerrar la brecha porque el margen económico para el comprador promedio resulta demasiado grande. El dato del 70 % de piratería no contradice los cinco millones de unidades oficiales; describe la proporción total que circula en calles, mercados y concentraciones de aficionados, no el volumen atribuido a canales autorizados.
Estrategia de Adidas y su efecto en el ecosistema local
Adidas aplicó una táctica ya probada en tenis y ropa urbana: múltiples versiones de un mismo producto acompañadas de experiencias presenciales. Eventos con exjugadores como Marcelo o Roberto Carlos, estaciones de personalización y activaciones en Ciudad de México generaron visibilidad adicional. Esta aproximación elevó la demanda más allá de lo planeado con un año de antelación, provocando desabasto en varias ciudades estadounidenses. El resultado benefició a la cadena textil mexicana en el corto plazo, pero también expuso la vulnerabilidad de depender de un solo torneo para sostener empleos en Irapuato.
Riesgos para la marca y la industria textil
La alta proporción de falsificaciones erosiona el valor percibido de la marca Adidas entre los consumidores que nunca acceden al producto original. Al mismo tiempo, la industria formal mexicana pierde ingresos fiscales y capacidad de reinversión. Si la piratería se mantiene en estos niveles durante futuros torneos, las plantas locales podrían enfrentar reducciones de pedidos una vez que el efecto Mundial se disipe. La dependencia de un evento cuatrienal como motor de ventas introduce volatilidad en un sector que requiere planeación constante de producción y empleo.
Perspectivas de los distintos actores involucrados
La Federación Mexicana de Futbol obtiene regalías por las ventas oficiales, pero su capacidad de control sobre el mercado informal es limitada. Adidas reporta cifras récord, aunque debe destinar recursos adicionales a campañas contra falsificaciones. Los trabajadores de Irapuato ven incrementos temporales de actividad, mientras que los vendedores informales operan con márgenes reducidos pero sin costos de licencia. Los aficionados, finalmente, enfrentan una decisión entre precio accesible y calidad certificada, con la mayoría optando por la primera opción debido a restricciones económicas.
Escenarios futuros para el mercado de camisetas
Si Adidas y la FMF no desarrollan mecanismos de autenticación más accesibles, como códigos QR verificables a bajo costo, la proporción de piratería podría mantenerse o aumentar en el siguiente ciclo. Por otro lado, una mayor integración de la producción auténtica en territorio mexicano podría reducir tiempos de entrega y fortalecer el argumento de “Hecho en México” frente al consumidor. El equilibrio entre volumen oficial y control de falsificaciones determinará si el récord alcanzado en 2026 representa un punto de inflexión o simplemente un pico aislado impulsado por el anfitrionaje del torneo.
