Reapertura alivia presión en Sonora

La decisión de Estados Unidos de reabrir de forma gradual los puertos de Douglas, Santa Teresa y Columbus a partir del 24 de agosto de 2026 marca el fin de un cierre que duró más de un año y que mantuvo a los ganaderos de Sonora con inventarios excesivos y precios deprimidos. El anuncio del USDA coincide con la confirmación de la presidenta Claudia Sheinbaum de que las exportaciones se reanudarían por la frontera norte, un paso que los productores locales esperaban desde finales de 2024.

Antes del cierre, Sonora enviaba alrededor de 320 mil cabezas anuales a Estados Unidos, mientras que México en su conjunto comercializaba 1.2 millones de cabezas. Esa corriente de divisas se interrumpió abruptamente, generando una acumulación de animales que presionó los mercados internos y provocó pérdidas superiores a dos mil millones de dólares, según cálculos del Consejo Nacional Agropecuario.

El peso de la sobreoferta en los mercados locales

La retención prolongada de ganado listo para exportación alteró la dinámica de precios en todo el norte del país. Juan Carlos Ochoa Valenzuela, presidente de la Unión Ganadera Regional de Sonora, señaló que la presión ya se sentía con claridad en los corrales y en las subastas regionales. La oferta excedente no solo redujo los márgenes de los productores primarios, sino que también afectó a los engordadores y a los transportistas que dependen del flujo constante de animales hacia la frontera.

Este desequilibrio temporal revela una vulnerabilidad estructural: la alta concentración de la producción sonorense en un solo mercado de destino. Cuando ese canal se cierra, la capacidad de absorción del mercado interno resulta insuficiente para absorber el volumen habitual, lo que genera un efecto dominó sobre toda la cadena de valor pecuaria.

Protocolos sanitarios y confianza comercial

Luis Fernando Haro Encinas, director general del Consejo Nacional Agropecuario, recordó que desde el primer cierre los ganaderos cuestionaron la necesidad de suspender las exportaciones como medida de contención del gusano barrenador. Los protocolos de inspección en frontera, argumentó, ya eran exhaustivos y ningún animal que cruzara representaba riesgo real de introducción de la plaga. La reapertura gradual, con verificaciones sanitarias reforzadas, parece reconocer implícitamente que el cierre total no era la única herramienta disponible.

Reapertura alivia presión en Sonora

El gobernador Alfonso Durazo ha asegurado que Sonora cuenta con las condiciones sanitarias necesarias para iniciar el reinicio exportador por Agua Prieta-Douglas. Esta afirmación coloca al estado en una posición privilegiada dentro del esquema gradual que contempla el USDA, pero también genera expectativas sobre la velocidad con la que otros puertos fronterizos podrán sumarse.

Perspectivas divergentes sobre la recuperación

Los productores primarios esperan que la reapertura permita movilizar el ganado pendiente y estabilizar precios en el corto plazo. Sin embargo, los analistas del sector advierten que el proceso será más lento de lo deseado. La acumulación de animales durante más de doce meses implica que la oferta interna seguirá elevada incluso después de que comiencen los primeros envíos, por lo que la recuperación de precios podría requerir varios trimestres.

Por otro lado, las autoridades mexicanas destacan que la reapertura representa una victoria diplomática y sanitaria. El hecho de que Estados Unidos acepte reiniciar el comercio bajo nuevas inspecciones sugiere que los mecanismos de colaboración bilateral siguen funcionando, pese a las tensiones iniciales generadas por el brote de gusano barrenador.

Riesgos de una reactivación incompleta

Uno de los riesgos más inmediatos radica en la posibilidad de que nuevos focos de la plaga obliguen a Estados Unidos a volver a endurecer las condiciones de entrada. Si las inspecciones detectan incumplimientos en los primeros lotes, el flujo podría interrumpirse nuevamente, amplificando la incertidumbre que ya afectó a los productores durante más de un año.

Otro factor a considerar es la capacidad logística de los puertos seleccionados. Douglas, Santa Teresa y Columbus no operarán a plena capacidad desde el primer día, lo que limita el volumen diario que Sonora y otros estados podrán enviar. Esta restricción temporal podría mantener parte de la sobreoferta en el mercado interno durante los meses siguientes.

Lecciones para la resiliencia del sector

La experiencia del cierre sugiere que Sonora debería acelerar la diversificación de mercados de exportación. Países de Centroamérica o incluso destinos asiáticos podrían absorber volúmenes complementarios si se fortalecen los protocolos sanitarios y se establecen acuerdos comerciales específicos. La dependencia excesiva del mercado estadounidense demostró ser un punto de fragilidad que conviene corregir.

Además, el sector ganadero mexicano podría invertir más recursos en sistemas de trazabilidad y control de plagas que reduzcan la probabilidad de futuros cierres. La convivencia con el gusano barrenador, tal como han sugerido algunos investigadores, exige medidas permanentes de vigilancia en lugar de respuestas reactivas que afectan el comercio.

La reapertura gradual abre una ventana para que los productores recuperen parte de las divisas perdidas, pero también pone a prueba la capacidad del sector para adaptarse a un entorno comercial más volátil. El ritmo con el que se restablezca el flujo de 320 mil cabezas anuales desde Sonora determinará si la recuperación es sostenida o si persisten desequilibrios en los mercados internos durante los próximos ciclos productivos.

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