El sector industrial mexicano atraviesa la segunda mitad de 2026 con señales de estabilización parcial, según datos del Indicador Mensual de la Actividad Industrial publicado por el Inegi. En abril, la actividad general registró un avance de 2.1% mensual y 1.8% anual, impulsado principalmente por el dinamismo de la construcción, que creció 7.6% mensual y 10.2% anual. Las manufacturas, en cambio, avanzaron solo 1.2% en el mes y mantuvieron una contracción anual de 0.3%.
Esta diferencia de ritmo revela que la recuperación no es uniforme y que varios subsectores siguen enfrentando restricciones estructurales. La construcción ha funcionado como motor temporal gracias a proyectos de infraestructura pública y privada que se mantienen en marcha, mientras que la manufactura exportadora continúa ajustándose a un entorno de menor visibilidad.
Incógnitas del T-MEC y cautela inversora
El proceso de revisión del T-MEC introduce una capa adicional de incertidumbre que afecta las decisiones de inversión de largo plazo. Aunque el tratado permanece vigente, las empresas prefieren posponer ampliaciones de capacidad o nuevos contratos hasta contar con mayor claridad sobre las reglas futuras. Esta postura no anula las ventajas competitivas de México, como su proximidad con Estados Unidos y su base manufacturera consolidada, pero sí reduce el ritmo del nearshoring.
La cautela ya se observa en el segmento de transporte y logística. Empresas como Traxión reportan menor kilometraje recorrido y menor utilización de flota en el primer trimestre de 2026, derivado de la menor actividad de sus clientes exportadores. La compañía ha respondido priorizando rentabilidad sobre volumen mediante ajustes selectivos de tarifas y una gestión más estricta de activos. En rutas donde no resulte viable mantener unidades propias, se contempla recurrir a su plataforma de brokerage TRAXPORTA para atender demanda sin incurrir en nuevo CapEx.

Desafíos en componentes automotrices
En el segmento de componentes automotrices, Nemak enfrenta un escenario mixto tras la adquisición de GF Casting Solutions. La operación amplía su presencia en piezas estructurales y aplicaciones vinculadas a la electromovilidad, pero la adopción de vehículos eléctricos en Norteamérica avanza de forma más gradual de lo previsto, con mayor peso de las plataformas híbridas. El portafolio resultante permite atender vehículos de combustión interna, híbridos y eléctricos, lo que reduce la dependencia de un solo escenario tecnológico.
Los inversionistas esperan ahora evidencia concreta de sinergias operativas, recuperación de márgenes y reducción del apalancamiento. Una moderación en la producción regional de vehículos podría limitar volúmenes y afectar la utilización de capacidad instalada, aun cuando la exposición directa al T-MEC parezca acotada.
Presión de materias primas y efecto geopolítico
El alza reciente en algunos insumos industriales añade otra variable relevante. El incremento en la prima de riesgo geopolítico derivado de tensiones en Medio Oriente ha elevado los precios del petróleo y de derivados como nafta, con impacto directo en cadenas petroquímicas de resinas, PVC, PET y poliéster. Para las empresas expuestas, el encarecimiento de insumos puede comprimir márgenes, aunque en ciertos casos permite elevar ingresos o registrar mejoras temporales de rentabilidad.
El capital de trabajo se convierte en el punto crítico. Inventarios más caros elevan el valor de las existencias y pueden afectar la generación de efectivo durante el tercer y cuarto trimestres de 2026. En el caso de Alpek y Orbia, la reciente recuperación de márgenes y las disrupciones logísticas que encarecen importaciones hacia América han generado lecturas más favorables en el corto plazo.
Perspectivas hacia el cierre del año
De cara al cierre de 2026, el sector industrial mexicano mantiene una visión constructiva pero condicionada a una recuperación gradual y diferenciada por subsector. La construcción puede seguir aportando al agregado, mientras que la manufactura exportadora, el transporte y los proveedores de componentes automotrices dependerán de mayor estabilidad en pedidos, utilización de activos y producción regional de vehículos.
En petroquímicos, el entorno de precios podría permanecer favorable en el corto plazo por la prima de riesgo asociada a Medio Oriente. Sin embargo, al no observarse un cierre total y sostenido del Estrecho de Hormuz, el beneficio no debe considerarse permanente. Las empresas que logren traducir las condiciones actuales en mejoras estructurales de flujo operativo y reducción de apalancamiento estarán mejor posicionadas para enfrentar un escenario de mayor normalización.
