Reducción del diésel en Paraguay: efectos y riesgos

El presidente Santiago Peña anunció el 1 de julio una baja del 2,6 % en el precio del diésel tipo III que comercializa Petropar. El litro pasa de 8 200 a 7 990 guaraníes, una disminución de 210 guaraníes equivalente a 0,035 dólares. Esta es la primera rebaja tras tres alzas aplicadas entre marzo y mayo, que elevaron el combustible en casi 23 % tras el estallido del conflicto entre Estados Unidos e Irán. El diésel premium, las gasolinas de 88, 93 y 97 octanos mantienen sus valores. La decisión coincide con la caída del Brent a 72,92 dólares el barril y con la hoja de ruta de 60 días acordada entre Washington y Teherán para un posible acuerdo nuclear.

Repercusiones en el transporte y la agricultura

El diésel representa cerca del 35 % del costo operativo del transporte de carga y del 28 % en la producción sojera paraguaya. Una reducción de 210 guaraníes por litro, aplicada a un camión que recorre 3 500 kilómetros semanales, genera un ahorro mensual estimado de 180 000 guaraníes por unidad. En el sector agrícola, donde se consumen 1,2 millones de litros diarios en temporada alta, el alivio puede traducirse en una baja de entre 1,8 % y 2,4 % en el costo de flete interno, según cálculos de la Cámara de Transporte de Carga. Sin embargo, las estaciones privadas que controlan el 80 % del mercado ya aplicaban descuentos desde la semana anterior, lo que diluye el efecto inmediato de la medida estatal y genera competencia desigual entre Petropar y los distribuidores privados.

Tres lecturas estructurales del ajuste

La primera lectura apunta a que la rebaja responde menos a una estrategia fiscal que a la necesidad de mantener margen político ante un electorado sensible a los precios de los combustibles. El gobierno ha evitado tocar las gasolinas, que afectan más directamente al consumo urbano, y concentra el alivio en el diésel, insumo clave para sectores exportadores. La segunda interpretación señala que Petropar utiliza su posición de precio de referencia para presionar a las importadoras privadas a seguir bajando tarifas, evitando así una intervención regulatoria más amplia. La tercera lectura advierte que la medida es frágil: depende de que el Brent se mantenga por debajo de 75 dólares, umbral a partir del cual los contratos de Petropar volverían a registrar pérdidas.

Posiciones de los actores involucrados

El presidente de Petropar, William Wilka, adelantó que la gasolina bajará de forma gradual y solo cuando se consolide la tendencia descendente del crudo. Los transportistas independientes celebran el anuncio, pero reclaman que las rebajas lleguen también al diésel premium, utilizado por el 40 % de la flota de larga distancia. Los agricultores del norte del país, organizados en la Unión de Gremios de la Producción, advierten que el ahorro actual no compensa los tres incrementos previos y piden un mecanismo de estabilización automática. Las distribuidoras privadas, por su parte, sostienen que cualquier baja adicional erosiona márgenes ya estrechos y podría derivar en cierres de estaciones de bajo volumen.

Escenarios hacia adelante y riesgos latentes

Si las negociaciones entre Estados Unidos e Irán avanzan y se concreta una reducción sostenida de la prima de riesgo geopolítico, el Brent podría situarse entre 68 y 70 dólares durante el tercer trimestre. En ese caso, Petropar tendría margen para aplicar una segunda rebaja de entre 150 y 200 guaraníes antes de septiembre. Sin embargo, persisten dos riesgos principales. El primero es un repunte de tensiones en el estrecho de Ormuz que eleve nuevamente el precio del crudo y obligue al gobierno a revertir la medida, generando pérdida de credibilidad. El segundo riesgo es fiscal: Petropar opera con subsidios implícitos cuando el precio internacional supera el valor de paridad; una nueva escalada podría aumentar el déficit de la empresa y presionar las cuentas públicas en un año electoral. La experiencia de 2022, cuando tres rebajas consecutivas fueron seguidas de cinco alzas en seis meses, muestra que la volatilidad del Brent sigue siendo el factor determinante sobre cualquier anuncio de precio local.

La decisión de julio confirma que Paraguay mantiene una política de precios administrados con alta sensibilidad política, pero sin un fondo de estabilización que amortigüe los ciclos del petróleo. Mientras el acuerdo con Irán siga su curso, el país podrá registrar al menos una reducción adicional moderada. Si las conversaciones se estancan, el diésel volverá a subir antes de fin de año y el alivio actual quedará como un breve intervalo en una trayectoria alcista estructural.

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