Rehabilitan Agustín Gómez del Campo

Hermosillo comenzó este sábado la rehabilitación integral del bulevar Agustín Gómez del Campo, una obra que busca aliviar la presión vial en el norponiente de la ciudad y ofrecer una vía alterna a la calle Quiroga, uno de los corredores más saturados del sector. El alcalde Antonio Astiazarán Gutiérrez encabezó el arranque de los trabajos con una inversión de 51 millones 774 mil 338 pesos, recursos provenientes del Fondo de Aportaciones para Infraestructura Social (FAIS).

La intervención se extenderá de agosto a diciembre y, de acuerdo con el Ayuntamiento, beneficiará de manera directa a alrededor de 22 colonias. El proyecto contempla la rehabilitación del pavimento con tramos de concreto y asfalto, además de la atención de infraestructura hidráulica y sanitaria en los puntos donde sea necesario. La obra apunta a un objetivo práctico: redistribuir el flujo vehicular en una zona donde la demanda de movilidad ha superado la capacidad de varias vialidades secundarias.

Astiazarán sostuvo que la ciudad necesita rutas alternas para mejorar la conectividad, reducir tiempos de traslado y mitigar tanto el tráfico como la contaminación derivada de los recorridos cotidianos. En esa lógica, dijo, la rehabilitación de Agustín Gómez del Campo no es una obra aislada sino parte de una estrategia para desahogar el poniente y norponiente, donde el crecimiento urbano ha multiplicado la carga sobre ejes como Quiroga. Según la autoridad municipal, esta avenida recibe diariamente cerca de 15 mil vehículos y operará como complemento de una vialidad que concentra alrededor de 45 mil unidades al día.

La directora de Infraestructura, Astarte Corro Ruiz, añadió que el plan incluye semaforización en algunos puntos, entre ellos el cruce de Agustín Gómez del Campo y Perimetral, a petición de vecinos del sector. Ese ajuste es relevante porque la obra no solo busca renovar superficie de rodamiento, sino ordenar flujos y reforzar la seguridad vial en intersecciones donde el aumento de tránsito suele traducirse en demoras y maniobras riesgosas. En términos urbanos, el valor del proyecto dependerá tanto de la calidad del pavimento como de su capacidad para integrarse a una red más amplia de desfogue.

El anuncio ocurre en un contexto en el que Hermosillo enfrenta presiones acumuladas sobre su infraestructura vial y de drenaje. El propio gobierno municipal ha advertido recientemente sobre colectores obsoletos en otras zonas de la capital sonorense, un antecedente que ayuda a explicar por qué las obras de pavimentación suelen incorporar trabajos hidráulicos y sanitarios. En este caso, el enfoque parece responder a una necesidad recurrente: intervenir no solo la carpeta asfáltica, sino los servicios subterráneos que, de fallar, terminan afectando la vida útil de la inversión pública.

El alcalde también adelantó que se impulsarán otras acciones en el sector, entre ellas la obra del Cárcamo Poniente y la conclusión de la construcción y planeación de la calle Chanate, otra vialidad pensada para redistribuir el tráfico. El conjunto de proyectos sugiere una apuesta municipal por abrir nuevas rutas y reducir dependencia de unos cuantos corredores principales. La eficacia de esa estrategia, sin embargo, se medirá en los próximos meses con un criterio concreto: si realmente logra mover vehículos, bajar tiempos de traslado y mejorar la circulación cotidiana de las colonias que hoy dependen de una red ya rebasada.

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