Las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos alcanzaron 325,7 millones de barriles al 26 de junio, su nivel más bajo desde mayo de 1983, según datos de la EIA. La caída semanal de 5,5 millones de barriles confirma la magnitud del drenaje acumulado.

La Administración Trump liberó 172 millones de barriles para contener el alza de precios provocada por la guerra en Irán. Esa decisión priorizó estabilidad inmediata del mercado, pero dejó al país con un colchón energético reducido a la mitad respecto a niveles previos.
Impacto en la seguridad energética
Un nivel tan bajo limita la capacidad de respuesta ante nuevos choques de oferta. Históricamente, reservas por debajo de 400 millones de barriles han coincidido con periodos de mayor volatilidad en los precios del crudo Brent y WTI. La actual situación aumenta la dependencia de importaciones y reduce el margen de maniobra político ante tensiones en Oriente Medio.
Consecuencias de mercado
El agotamiento de la SPR envía una señal clara a los operadores: la oferta estadounidense ya no cuenta con el mismo respaldo institucional. Esto puede traducirse en primas de riesgo más elevadas y en una mayor sensibilidad de los precios a cualquier interrupción en el estrecho de Ormuz o en la producción de Irán. Los próximos reportes semanales de la EIA serán observados con atención para medir si el ritmo de extracciones se modera.
