La finalización de las obras en las termas del Parque Arqueológico de Torreparedones representa más que una intervención puntual en un yacimiento cordobés. El proyecto, que movilizó 1,2 millones de euros procedentes principalmente del antiguo programa del 1,5 % Cultural, ilustra las dificultades estructurales que enfrentan muchos enclaves patrimoniales españoles cuando los plazos administrativos y las restricciones técnicas se solapan durante años.
Orígenes del yacimiento y su valor arqueológico
Torreparedones, situado en el término municipal de Baena, conserva uno de los conjuntos termales romanos más completos de Andalucía. Construido en el siglo I d. C., el complejo formaba parte de un foro que articuló la vida pública de una ciudad de tamaño medio en la Bética. Las excavaciones sistemáticas realizadas desde la década de 2000 han permitido documentar no solo los espacios habituales de baño, sino también sistemas de hipocaustos y canalizaciones que revelan un alto nivel de ingeniería hidráulica. Este contexto explica por qué la protección de las estructuras expuestas se convirtió en prioridad una vez concluyeron las campañas arqueológicas.
La declaración del conjunto como Bien de Interés Cultural impuso requisitos adicionales de autorización por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Cualquier modificación en el diseño de cubiertas o sistemas de drenaje debía someterse a informes técnicos que, en la práctica, alargaron los tiempos de ejecución más allá de lo previsto inicialmente.
Trayectoria del proyecto y obstáculos administrativos
La subvención concedida en 2019 contemplaba la restauración conjunta del foro y las termas. Sin embargo, discrepancias sobre el sistema de cubierta y la necesidad de obtener nuevas licencias paralizaron las obras durante más de un año. Cuando el equipo de gobierno actual accedió al Ayuntamiento de Baena en junio de 2023, encontró un expediente detenido y con riesgo de perder la financiación estatal. La solución adoptada incluyó la redacción de un proyecto modificado, la renegociación de plazos con el Ministerio y una segunda licitación que finalmente adjudicó los trabajos a Hermanos Campano.
Este recorrido administrativo no es excepcional. Otros yacimientos andaluces, como Baelo Claudia en Cádiz o la villa romana de El Ruedo en Córdoba, han enfrentado procesos similares cuando las empresas especializadas en restauración patrimonial escasean o cuando los criterios de intervención chocan con las exigencias de los organismos autonómicos. El caso de Torreparedones muestra cómo la coordinación entre administraciones de distinto nivel sigue siendo un factor determinante para el éxito de estas actuaciones.

Criterios técnicos y soluciones adoptadas
La intervención se centró en tres líneas principales: una cubierta de alta tecnología que permite iluminación natural y control solar, la mejora del sistema de evacuación de aguas y la consolidación de muros expuestos. El arquitecto responsable, José Manuel Reyes, ha defendido un enfoque de “intervención silenciosa”, priorizando la conservación del monumento sobre soluciones estéticamente llamativas. Esta filosofía coincide con las recomendaciones actuales del ICOMOS para yacimientos arqueológicos, que desaconsejan añadidos que alteren la percepción visual del conjunto original.
La elección de vidrios con control solar y materiales ligeros responde a la necesidad de proteger los restos sin recrear una arquitectura que nunca existió. Al mismo tiempo, el sistema reduce la incidencia térmica sobre los hipocaustos, un factor que en otros enclaves mediterráneos ha acelerado la degradación de morteros antiguos.
Impactos en el turismo patrimonial y la economía local
La reapertura controlada de Torreparedones puede modificar la oferta turística de la comarca de la Campiña cordobesa. Actualmente, el yacimiento recibe visitas principalmente de público especializado y grupos escolares. Con las termas protegidas y accesibles, se abre la posibilidad de ampliar circuitos que conecten Baena con otros municipios cercanos como Cabra o Priego de Córdoba. Experiencias similares en la provincia, como la puesta en valor de la villa de Salar, demuestran que una adecuada señalización y mejora de accesos pueden multiplicar por tres el número de visitantes en un plazo de cinco años.
El impacto económico no se limita al sector hostelero. La consolidación de estructuras permite programar actividades de arqueología experimental y talleres de educación patrimonial que generan empleo cualificado temporal. Además, el reconocimiento municipal a la empresa ejecutora refuerza la presencia de firmas especializadas en la zona, un tejido productivo escaso en muchas comarcas interiores de Andalucía.
Desafíos pendientes y proyecciones a medio plazo
La alcaldesa ha condicionado la reapertura pública a la reparación del camino de acceso y de la carretera autonómica Baena-Cañete de las Torres, dañados por las lluvias del pasado invierno. Esta exigencia pone de relieve una tensión recurrente: la inversión en conservación del patrimonio no siempre va acompañada de mejoras en infraestructuras de acceso. Sin una solución coordinada entre Diputación, Junta y Ayuntamiento, el esfuerzo realizado en las termas podría verse limitado por problemas logísticos.
En paralelo, el Consistorio ya ha anunciado la restauración del lienzo norte del castillo, financiada al 50 % con la Diputación. Este nuevo proyecto sugiere una estrategia de intervención por fases que podría extenderse durante la próxima década. Si se mantiene la misma metodología de coordinación interadministrativa, Torreparedones podría consolidarse como referente de gestión sostenible de yacimientos romanos en el sur de España.
El debate sobre el equilibrio entre protección y accesibilidad seguirá presente. La solución técnica aplicada en las termas ofrece un modelo replicable para otros complejos termales andaluces que enfrentan problemas de exposición climática. Sin embargo, su éxito dependerá de que las administraciones garanticen recursos continuados para mantenimiento y de que la mejora de accesos no se posponga indefinidamente.
