Riesgo de recesión baja, pero sigue altoEl riesgo de que la economía argentina entre en recesión volvió a aflojar en julio, aunque todavía se mantiene en una zona delicada. Según el último Índice Líder del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, la probabilidad de que la actividad económica ingrese en una fase contractiva en los próximos meses se ubicó en 81%, el registro más bajo del año hasta ahora, pero aún por encima del umbral del 80% que el propio organismo considera elevado.Una baja gradual desde el pico de eneroLa nueva medición confirma una trayectoria descendente que se viene observando desde comienzos de 2026. En enero, la probabilidad de recesión había tocado 99%, el máximo de la serie reciente; en mayo cayó a 82%, en junio a 84% y en julio retrocedió a 81%. El movimiento es relevante por su dirección, pero no altera el diagnóstico de fondo: el riesgo sigue siendo alto y la desaceleración en la probabilidad de salida de la expansión avanza con lentitud.El informe explica esa dinámica por la propia construcción metodológica del indicador. Como las probabilidades se calculan a partir de las del mes anterior, los cambios tienden a ser graduales. En otras palabras, el índice no reacciona con saltos bruscos, sino que incorpora la información nueva de forma paulatina. Esa lógica ayuda a entender por qué el descenso de julio fue modesto y por qué la barrera del 80% continúa operando como señal de alerta para el mercado y para la interpretación de la actividad futura.El EMAE y la señal que frenó el alivioLa universidad vinculó el retroceso de julio con el comportamiento reciente del Estimador Mensual de Actividad Económica, la serie oficial que el Índice Líder intenta anticipar. El reporte señala que desde septiembre de 2025 la tendencia-ciclo del EMAE mostraba subas consecutivas, una secuencia que se interrumpió con el dato de mayo de 2026, cuando se registró la primera caída de ese tramo, de 0,05%. Esa interrupción no invalida la recuperación previa, pero sí debilita la consistencia de la señal y limita la velocidad con la que desciende la probabilidad de recesión.El CIF-UTDT define recesión cuando la serie de tendencia-ciclo del EMAE acumula seis caídas consecutivas, equivalentes a dos trimestres de retroceso. Esa precisión es clave: el indicador no está diciendo que la economía ya haya entrado formalmente en recesión, sino que la probabilidad de ese escenario sigue siendo elevada. La metodología también aclara que las series de tendencia-ciclo y desestacionalizada se calculan con filtros asimétricos en los extremos, por lo que la confirmación de los datos más recientes requiere esperar información adicional en los meses siguientes.Diez variables y una señal más débilMás allá de la probabilidad de recesión, el propio Índice Líder tuvo un desempeño negativo en julio. Cayó 0,72% en su versión mensual desestacionalizada y se ubicó en 124,41 puntos, con base 2004=100. En junio había alcanzado 125,62 puntos, tras una baja marginal de 0,09% frente a mayo. La serie de tendencia-ciclo mostró un retroceso más acotado, de 0,16% en el mes, mientras que en la comparación interanual el índice desestacionalizado acumuló una caída de 3,29% respecto de julio de 2025.El índice de difusión también se debilitó: pasó de 60% en junio a 50% en julio, lo que significa que solo cinco de las diez series que componen el indicador mostraron variaciones positivas significativas. Entre ellas aparecen el Índice General de la Bolsa de Comercio, el Merval Argentina, el precio FOB de las habas de soja, la recaudación de IVA en términos reales y el despacho de cemento al mercado interno. El resto de los componentes, como el agregado monetario M1, las ventas de autos a concesionarios, el índice de confianza del consumidor y los índices industriales de FIEL para minerales no metálicos y siderurgia, no aportaron señales favorables en la medición.El cuadro que deja el informe es el de una economía que todavía no logra salir de una zona de riesgo. La baja de la probabilidad de recesión es una mejora respecto del arranque del año, pero el nivel alcanzado en julio sigue siendo consistente con un escenario frágil. El comportamiento del Índice Líder sugiere además que las expectativas de corto plazo aún no consolidan una recuperación amplia, sino un avance irregular, sensible a los datos de actividad, consumo y mercado financiero que el CIF-UTDT sigue de cerca mes a mes.

Riesgo de recesión baja, pero sigue alto

El riesgo de que la economía argentina entre en recesión volvió a aflojar en julio, aunque todavía se mantiene en una zona delicada. Según el último Índice Líder del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella, la probabilidad de que la actividad económica ingrese en una fase contractiva en los próximos meses se ubicó en 81%, el registro más bajo del año hasta ahora, pero aún por encima del umbral del 80% que el propio organismo considera elevado.

Una baja gradual desde el pico de enero

La nueva medición confirma una trayectoria descendente que se viene observando desde comienzos de 2026. En enero, la probabilidad de recesión había tocado 99%, el máximo de la serie reciente; en mayo cayó a 82%, en junio a 84% y en julio retrocedió a 81%. El movimiento es relevante por su dirección, pero no altera el diagnóstico de fondo: el riesgo sigue siendo alto y la desaceleración en la probabilidad de salida de la expansión avanza con lentitud.

El informe explica esa dinámica por la propia construcción metodológica del indicador. Como las probabilidades se calculan a partir de las del mes anterior, los cambios tienden a ser graduales. En otras palabras, el índice no reacciona con saltos bruscos, sino que incorpora la información nueva de forma paulatina. Esa lógica ayuda a entender por qué el descenso de julio fue modesto y por qué la barrera del 80% continúa operando como señal de alerta para el mercado y para la interpretación de la actividad futura.

El EMAE y la señal que frenó el alivio

La universidad vinculó el retroceso de julio con el comportamiento reciente del Estimador Mensual de Actividad Económica, la serie oficial que el Índice Líder intenta anticipar. El reporte señala que desde septiembre de 2025 la tendencia-ciclo del EMAE mostraba subas consecutivas, una secuencia que se interrumpió con el dato de mayo de 2026, cuando se registró la primera caída de ese tramo, de 0,05%. Esa interrupción no invalida la recuperación previa, pero sí debilita la consistencia de la señal y limita la velocidad con la que desciende la probabilidad de recesión.

El CIF-UTDT define recesión cuando la serie de tendencia-ciclo del EMAE acumula seis caídas consecutivas, equivalentes a dos trimestres de retroceso. Esa precisión es clave: el indicador no está diciendo que la economía ya haya entrado formalmente en recesión, sino que la probabilidad de ese escenario sigue siendo elevada. La metodología también aclara que las series de tendencia-ciclo y desestacionalizada se calculan con filtros asimétricos en los extremos, por lo que la confirmación de los datos más recientes requiere esperar información adicional en los meses siguientes.

Diez variables y una señal más débil

Más allá de la probabilidad de recesión, el propio Índice Líder tuvo un desempeño negativo en julio. Cayó 0,72% en su versión mensual desestacionalizada y se ubicó en 124,41 puntos, con base 2004=100. En junio había alcanzado 125,62 puntos, tras una baja marginal de 0,09% frente a mayo. La serie de tendencia-ciclo mostró un retroceso más acotado, de 0,16% en el mes, mientras que en la comparación interanual el índice desestacionalizado acumuló una caída de 3,29% respecto de julio de 2025.

El índice de difusión también se debilitó: pasó de 60% en junio a 50% en julio, lo que significa que solo cinco de las diez series que componen el indicador mostraron variaciones positivas significativas. Entre ellas aparecen el Índice General de la Bolsa de Comercio, el Merval Argentina, el precio FOB de las habas de soja, la recaudación de IVA en términos reales y el despacho de cemento al mercado interno. El resto de los componentes, como el agregado monetario M1, las ventas de autos a concesionarios, el índice de confianza del consumidor y los índices industriales de FIEL para minerales no metálicos y siderurgia, no aportaron señales favorables en la medición.

El cuadro que deja el informe es el de una economía que todavía no logra salir de una zona de riesgo. La baja de la probabilidad de recesión es una mejora respecto del arranque del año, pero el nivel alcanzado en julio sigue siendo consistente con un escenario frágil. El comportamiento del Índice Líder sugiere además que las expectativas de corto plazo aún no consolidan una recuperación amplia, sino un avance irregular, sensible a los datos de actividad, consumo y mercado financiero que el CIF-UTDT sigue de cerca mes a mes.

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