Secihti amplía becas y proyectos estratégicos mientras redefine el sistema científico mexicano

La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) reportó una inversión de 13,102.4 millones de pesos para sostener 85,434 becas y apoyos de formación especializada entre septiembre de 2025 y junio de 2026. La cifra coloca a la formación de capital humano como el componente de mayor escala en la nueva política científica federal, al tiempo que el gobierno busca traducir esa capacidad académica en una agenda de tecnología propia para sectores considerados estratégicos.

Del total de apoyos vigentes, 80,617 fueron asignados a programas en instituciones nacionales, equivalentes al 94.4%, mientras que 4,817 correspondieron a estudios o estancias en el extranjero. La composición muestra una apuesta clara por fortalecer la infraestructura educativa y de investigación dentro del país, aunque también preserva una ventana de vinculación internacional. En la distribución por género, las mujeres recibieron 51.7% de las becas y los hombres 48.3%, una relación más equilibrada que la observada en otros indicadores del sistema científico.

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La expansión de apoyos convive con una selección más estricta

El balance de Secihti no sólo mide recursos distribuidos: también registra una reconfiguración institucional que reducirá el universo formal de posgrados reconocidos. Tras la entrada en vigor de los nuevos lineamientos del Sistema Nacional de Posgrados en octubre de 2025, el padrón pasó de 3,477 programas al cierre de ese año a 2,536 al 30 de junio de 2026. La disminución no implica necesariamente un menor número de estudiantes de posgrado, pero sí una depuración de los programas que conservan reconocimiento dentro del sistema nacional.

Las áreas con mayor presencia en el nuevo padrón son Ciencias Sociales, con 534 programas; Ingenierías y Desarrollo Tecnológico, con 503; y Humanidades, con 307. Esa composición revela una tensión relevante para la estrategia gubernamental. Por una parte, la administración quiere acelerar capacidades en semiconductores, inteligencia artificial, electromovilidad y salud. Por otra, el sistema de posgrados mantiene una base amplia en disciplinas sociales y humanísticas, indispensables para evaluar impactos territoriales, regulatorios y laborales de esas tecnologías, pero menos directamente conectadas con la producción industrial.

El Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores alcanzó 49,618 integrantes, de los cuales 58.3% son hombres y 41.7% mujeres. Además, 79.2% se concentra en las categorías de Candidato y Nivel 1. El dato sugiere que la expansión del sistema ha incorporado a una generación relativamente nueva de investigadores, aunque aún con menor capacidad de decisión, liderazgo de grandes laboratorios o acceso consolidado a redes de financiamiento. La consolidación de esas trayectorias será determinante para que los anuncios tecnológicos no dependan sólo de un grupo reducido de instituciones y especialistas.

El desafío territorial sigue sin resolverse

La concentración geográfica continúa siendo uno de los límites estructurales de la política científica. El 40.9% de los investigadores adscritos a instituciones públicas se localiza en la región centro del país, principalmente en Ciudad de México. Los 25 Centros Públicos de Investigación reúnen, por su parte, a 2,970 integrantes del SNII, apenas 6% del total. La centralización facilita coordinación, acceso a equipos y vínculos con dependencias federales, pero dificulta que el conocimiento responda con la misma intensidad a problemas productivos, ambientales y sociales de las regiones.

Secihti informó asimismo el tránsito de un esquema de alrededor de 500 proyectos financiados por año hacia la aprobación de cerca de 1,900 proyectos con plazos de ejecución de hasta tres años. El cambio ofrece una señal favorable para la investigación, porque los proyectos científicos y tecnológicos rara vez producen resultados sólidos dentro de un ciclo anual. Sin embargo, el volumen de proyectos requerirá mecanismos claros de seguimiento: financiar más iniciativas sólo se traducirá en mayor capacidad nacional si existen metas verificables, continuidad presupuestal y posibilidades reales de escalar los resultados.

En las convocatorias grupales de 2025, las mujeres representaron 47.2% de las personas integrantes de los equipos y 318 investigadoras fueron responsables técnicas. Aunque esta participación todavía no elimina la brecha del SNII, apunta a una presencia más visible de mujeres en la conducción de proyectos. El reto posterior será observar si esa participación se mantiene cuando los recursos se concentren en infraestructura costosa, contratos industriales y decisiones de transferencia tecnológica.

De las becas a una cartera de capacidades nacionales

La parte más ambiciosa del informe es la cartera de proyectos orientada a reducir dependencias externas. En electromovilidad, el gobierno presentó en junio el primer prototipo de Olinia, un auto eléctrico compacto para última milla, aunque aún no se ha definido el mecanismo mediante el cual podría llegar al mercado. En salud, CIATEQ trabaja con el IMSS, la UNAM y Cofepris en equipos nacionales de diálisis peritoneal y hemodiálisis; el avance hacia protocolos de pruebas clínicas indica que el proyecto entró a una fase donde la validación regulatoria y médica será más importante que el desarrollo inicial del equipo.

También avanzan los proyectos Ixtli y Quetzal, relacionados con observación terrestre, comunicaciones y defensa. Ixtli evalúa alianzas internacionales para colocar una constelación de satélites de órbita baja, mientras que Quetzal concluyó la fabricación de piezas de su prototipo de dron y de una estación móvil de control terrestre. En paralelo, se constituyó un clúster nacional de cómputo de alto rendimiento e inteligencia artificial con nueve instituciones, y se formalizó el comité técnico de la supercomputadora Coatlicue, con capacidad de 380 teraFLOPS.

Estos anuncios muestran que la soberanía tecnológica no se plantea únicamente como sustitución de importaciones. Involucra datos, capacidad de cómputo, manufactura, normas sanitarias, formación de especialistas y coordinación entre universidades, centros públicos, empresas y reguladores. La entrega de infraestructura para circuitos integrados en Kutsari-Puebla y la adecuación del Centro Experimental de Celdas de Litio ilustran ese intento de construir eslabones internos, aunque todavía en etapas tempranas frente a cadenas globales dominadas por grandes economías.

La prueba será convertir prototipos en bienes públicos y productivos

El informe también documenta aplicaciones inmediatas de la ciencia pública. Tras el derrame de combustibles en el Golfo de México en marzo de 2026, laboratorios nacionales realizaron mediciones oceanográficas y análisis especializados; además, el sistema Apixqui desplegó boyas y planeadores submarinos para alertas meteorológicas. En agricultura, el programa de maíz y frijol distribuyó más de 70 toneladas de semillas nativas a 5,000 pequeños productores y reportó aumentos de 20% en parcelas demostrativas de Chiapas, Veracruz, Jalisco y Chihuahua.

La cooperación con Canadá, la reactivación del comité conjunto con la Unión Europea y los acuerdos con Francia, Alemania y España completan una estrategia que combina autonomía con colaboración internacional. El resultado de esta política no dependerá sólo del monto invertido ni del número de proyectos aprobados. Dependerá de que las becas generen carreras científicas sostenibles, de que los centros regionales participen en la toma de decisiones y de que prototipos como Olinia, los equipos de diálisis o la infraestructura de semiconductores superen la etapa de anuncio para convertirse en soluciones disponibles, evaluables y sostenibles para el país.

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