El verano concentra el mayor flujo vehicular en México y expone una brecha estructural en la protección de automovilistas. La mayoría viaja con pólizas de Responsabilidad Civil que cubren solo daños a terceros, mientras los costos de reparación del propio vehículo, grúas y atención médica recaen íntegramente sobre el conductor. Según estimaciones de miituo, estos gastos pueden alcanzar entre 15 000 y 80 000 pesos por siniestro, equivalentes hasta a tres meses de salario promedio.
El punto ciego que multiplica el riesgo en carretera
Las volcaduras por lluvia, impactos contra fauna y fallas mecánicas representan los incidentes más frecuentes en trayectos largos. Una póliza básica de Responsabilidad Civil no contempla ninguno de estos casos cuando el daño afecta al vehículo del asegurado. La diferencia entre transitar en ciudad y hacerlo en carretera radica en la magnitud de las consecuencias: distancias mayores elevan el costo de traslado, la necesidad de refacciones especializadas y los tiempos de recuperación del automóvil. Quienes no verifican su cobertura antes de partir asumen un pasivo financiero que puede tardar meses en saldarse.
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes proyecta incrementos de tráfico entre 25 % y 40 % durante julio y agosto. Este aumento eleva simultáneamente la siniestralidad, pero la mayoría de las pólizas contratadas no evolucionan al mismo ritmo que los riesgos estacionales.

Desigualdad de acceso y decisiones de consumo
El modelo de pago por kilómetro, impulsado por compañías como miituo, ofrece una alternativa flexible para conductores de bajo kilometraje urbano. Sin embargo, la transición temporal a un plan mensual fijo antes de un viaje largo sigue siendo poco conocida. Muchos usuarios mantienen la modalidad por uso durante todo el año y descubren demasiado tarde que su cobertura no se extiende a los riesgos de carretera. Esta brecha afecta principalmente a hogares de ingresos medios que optan por primas más bajas sin evaluar el escenario completo de un siniestro fuera de la ciudad.
Posturas de aseguradoras, reguladores y conductores
Las compañías tradicionales defienden que las pólizas integrales ya existen en el mercado, pero su adopción sigue limitada por precio. miituo, en cambio, promueve la activación temporal de planes mensuales a partir de 250 pesos como solución inmediata. La Condusef, por su parte, ha señalado reiteradamente la importancia de revisar cinco elementos antes de viajar: daños al propio vehículo, asistencia vial sin límite de kilómetros, gastos médicos para todos los ocupantes, cobertura de robo total y Responsabilidad Civil sin restricción geográfica. Los conductores, entre tanto, enfrentan una decisión asimétrica: pagar más por anticipado o asumir el costo total de un evento improbable pero devastador.
Implicaciones para el ecosistema asegurador
La persistencia de pólizas básicas amplía la cartera de riesgos no cubiertos que terminan absorbidos por el sistema de salud pública o por programas de apoyo vial estatales. A largo plazo, este desbalance puede presionar a las autoridades a establecer requisitos mínimos de cobertura para circular en carreteras federales. Al mismo tiempo, el uso creciente de telemática permite a las aseguradoras diferenciar primas según comportamiento real de manejo, lo que podría reducir la brecha entre precio y protección si los datos se integran de forma transparente en las ofertas comerciales.
Riesgos latentes y escenarios futuros
Si el crecimiento del tráfico vacacional continúa sin un ajuste paralelo en la contratación de coberturas amplias, el número de vehículos varados por falta de recursos para reparación aumentará. Esto genera costos indirectos para el turismo regional y presiona a los servicios de emergencia. Por otro lado, la flexibilidad de modelos como miiflex abre la puerta a una mayor adopción de seguros personalizados, siempre que los usuarios comprendan cuándo y cómo activar la modalidad adecuada. La evolución del mercado dependerá de que la información sobre límites de cobertura llegue de manera efectiva antes de cada temporada alta, y no solo después de ocurrido el siniestro.
