Sequía en Sonora afecta a 28 municipios

El Monitor de Sequía de México correspondiente a la primera quincena de junio de 2026 revela que 28 de los 72 municipios sonorenses enfrentan algún grado de afectación por falta de humedad. Aunque el 63.5 % del territorio estatal permanece sin impacto directo, la distribución geográfica de las condiciones secas concentra riesgos en el norte, noroeste y centro del estado, donde la agricultura de temporal y el abastecimiento de agua para consumo humano empiezan a registrar tensiones acumuladas desde meses previos.

Los datos del Servicio Meteorológico Nacional y la Comisión Nacional del Agua clasifican a ocho municipios en sequía formal: cinco en categoría moderada y tres en severa. Otros veinte municipios aparecen bajo la etiqueta de “anormalmente secos”, una fase previa que no constituye sequía declarada pero que ya limita la recarga de suelos y cuerpos de agua superficiales. Esta combinación mantiene a Sonora como una de las entidades del noroeste mexicano con mayor proporción de territorio bajo vigilancia hídrica.

Impacto diferenciado por región

Los municipios más afectados se ubican principalmente en la franja fronteriza y en la llanura costera del noroeste: San Luis Río Colorado, Puerto Peñasco, Caborca, Altar y Pitiquito presentan condiciones que oscilan entre anormalmente seco y sequía severa. En la zona serrana y este del estado, en cambio, las tormentas eléctricas del fin de semana pasado permitieron alivio puntual en Yécora, Rosario, Sahuaripa y Arivechi. Esta asimetría ilustra cómo la orografía de la Sierra Madre Occidental sigue actuando como factor modulador de la distribución pluvial, dejando expuestas a las zonas de menor elevación.

La ausencia de sequía extrema o excepcional en el estado constituye un dato relevante. Sin embargo, la categoría de sequía severa ya implica restricciones para el ciclo agrícola primavera-verano y obliga a los distritos de riego a reprogramar volúmenes de extracción. En municipios como Hermosillo y San Miguel de Horcasitas, donde coexisten uso urbano y agrícola intensivo, las autoridades locales anticipan que la temporada de calor prolongada reducirá aún más los niveles de las presas abastecedoras.

Contexto nacional y tendencias recientes

A nivel nacional, las lluvias por encima del promedio durante la primera quincena de junio lograron reducir la superficie con sequía en varias entidades del centro y sur del país. El noroeste mexicano, por el contrario, mantuvo patrones de precipitación deficitaria, lo que confirma una tendencia observada en los últimos tres años: la variabilidad interanual se acentúa y las regiones tradicionalmente áridas experimentan periodos secos más prolongados. Sonora, al compartir frontera con el desierto de Altar y depender en gran medida de escurrimientos de la cuenca del río Colorado, resulta particularmente sensible a estos cambios.

El monitoreo federal funciona como sistema de alerta temprana. La categoría “anormalmente seco” no activa protocolos de emergencia, pero sí recomienda a los productores agrícolas y a los organismos operadores de agua intensificar el seguimiento de humedad de suelo y niveles freáticos. De no registrarse precipitaciones adicionales en las próximas semanas, varios municipios actualmente en sequía moderada podrían escalar a severa antes de finalizar julio.

Perspectivas inmediatas

La meteoróloga Karina Barradas Mendoza ha señalado que existe probabilidad de tormentas vespertinas sobre Hermosillo a partir de las 17:00 horas del lunes 29 de junio. De materializarse, estas lluvias ofrecerían un alivio temporal a la capital estatal, que acumula varios días consecutivos de temperaturas superiores a los 40 °C y ambiente extremadamente seco. Sin embargo, los pronósticos de mediano plazo indican que el patrón de precipitaciones seguirá siendo irregular durante el resto del verano.

La combinación de datos oficiales, observaciones locales y modelos estacionales sugiere que la gestión del recurso hídrico en Sonora requerirá ajustes operativos adicionales. Los tres municipios ya clasificados en sequía severa enfrentan la necesidad de racionar dotaciones y priorizar usos, mientras que las zonas beneficiadas por las tormentas recientes podrían servir como referencia para estrategias de almacenamiento preventivo antes de que concluya la temporada de lluvias.

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