La actividad del sector servicios de Estados Unidos mostró una recuperación marginal en julio, aunque el avance quedó por debajo de las expectativas del mercado y no modificó las señales de fragilidad en el empleo y los costos. El índice de servicios del Instituto de Gestión de Suministros (ISM) aumentó 0.1 puntos, hasta 54.1, un nivel que todavía refleja expansión, pero con un impulso limitado.

Expansión desigual
El crecimiento se apoyó en el aumento de los nuevos pedidos y de la actividad empresarial. Sin embargo, el índice de empleo volvió a terreno contractivo, una combinación que apunta a una demanda todavía resistente, pero insuficiente para impulsar una mejora generalizada en la contratación. La lectura refuerza la expectativa de una expansión moderada, más que de una aceleración sostenida.
Steve Miller, presidente del comité de encuestas del ISM, señaló que las empresas mencionaron con menor frecuencia los aranceles y el conflicto en Medio Oriente frente a reportes anteriores. También atribuyó parte del repunte al impulso del Mundial, que favoreció la actividad y los pedidos en algunos segmentos. Aun así, consideró que el sector mantiene su capacidad de resistencia, no una inmunidad frente a los riesgos.
La principal amenaza continúa concentrándose en los precios. Miller advirtió sobre el efecto de las tasas hipotecarias, la inflación y el encarecimiento del petróleo tras el bloqueo casi total del estrecho de Ormuz por parte de Irán, luego de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel. El aumento de los costos energéticos puede trasladarse nuevamente a los servicios y limitar el consumo durante los próximos meses.
La construcción ofrece una señal concreta de esa presión: una empresa encuestada reportó que las ventas siguen cayendo pese a mayores descuentos y que los costos aumentan “desde todos los frentes”. El dato de julio, por tanto, describe una economía de servicios aún expansiva, pero con márgenes más estrechos, empleo debilitado y una recuperación vulnerable a nuevos choques energéticos.
