La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo estableció una condición clara e innegociable para cualquier restablecimiento de relaciones diplomáticas con Ecuador: el gobierno de ese país debe reconocer que violó el derecho internacional al irrumpir por la fuerza en la Embajada de México en Quito. Sin ese reconocimiento previo, México mantendrá suspendidos los vínculos formales iniciados tras los hechos de abril de 2024.
El primer paso ineludible según la mandataria
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum subrayó que el respeto a la soberanía de las sedes diplomáticas constituye un principio que no admite excepciones ni negociaciones parciales. La mandataria precisó que el reconocimiento explícito de la violación debe preceder cualquier conversación sobre reanudación de relaciones. Esta postura, señaló, refleja la misma línea mantenida desde el inicio del conflicto y no ha experimentado modificaciones.
El operativo que desencadenó la crisis
El 5 de abril de 2024, fuerzas de seguridad ecuatorianas ingresaron a la Embajada mexicana para detener al exvicepresidente Jorge Glas, quien se encontraba bajo protección diplomática tras solicitar asilo. México consideró que el operativo contravenía directamente la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, que garantiza la inviolabilidad de las misiones extranjeras. Tras el incidente, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador anunció la ruptura inmediata de relaciones y presentó una demanda ante la Corte Internacional de Justicia.

El caso sigue activo en La Haya. México busca que la corte determine la responsabilidad internacional de Ecuador y establezca las consecuencias jurídicas correspondientes. Mientras tanto, la ausencia de relaciones diplomáticas ha limitado los canales de comunicación habituales entre ambos gobiernos.
La consistencia de la política exterior mexicana
La exigencia planteada por Sheinbaum se inscribe en una tradición más amplia de defensa de las normas que protegen a las representaciones diplomáticas. Esta tradición ha sido invocada por México en distintos foros multilaterales, independientemente del color político del gobierno en turno. El reconocimiento explícito que ahora se solicita no equivale a una disculpa formal, sino a una aceptación de los hechos que permitiría reconstruir la confianza institucional necesaria para retomar el diálogo.
Consecuencias regionales de mantener la suspensión
La prolongación de la ruptura diplomática afecta la coordinación en temas migratorios, comerciales y de seguridad que involucran a varios países de la región. Sin embargo, México ha optado por priorizar el principio de inviolabilidad de embajadas por encima de consideraciones de conveniencia inmediata. Esta decisión refuerza la idea de que las normas internacionales no pueden subordinarse a intereses coyunturales, aunque también genera vacíos que terceros actores podrían intentar llenar.
La postura mexicana deja en manos de Ecuador la decisión de dar el primer paso para modificar el estatus actual. Hasta que se produzca ese reconocimiento, cualquier iniciativa de diálogo quedará condicionada a ese requisito previo, sin que existan indicios de que la administración Sheinbaum esté dispuesta a flexibilizarlo.
