La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo este jueves un encuentro en Palacio Nacional con representantes de empresas mexicanas inscritas en el programa IMMEX, el esquema que permite la importación temporal de insumos sin pago de aranceles ni IVA cuando los productos terminados se destinan a la exportación. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, participó en la reunión cuyo objetivo principal fue informar sobre el estado de las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
El programa IMMEX, vigente desde hace más de dos décadas, ha sido pieza central de la estrategia industrial mexicana. Sin embargo, las autoridades detectaron recientemente casos en los que mercancías importadas bajo este régimen no eran transformadas ni exportadas, sino que permanecían en el mercado nacional aprovechando beneficios fiscales. Por ello, el gobierno reforzó los mecanismos de vigilancia aduanera y fiscalización, una medida que Ebrard ha defendido como necesaria para preservar la integridad del programa y evitar distorsiones comerciales.

Durante la misma jornada, Sheinbaum recibió al director ejecutivo de Safran, Olivier Andriès, quien confirmó una ampliación de inversiones por más de 147 millones de dólares en Querétaro y Chihuahua. Estas operaciones generarán 2 300 empleos directos y fortalecerán la cadena de suministro de la industria aeronáutica, sector que el gobierno ha identificado como prioritario dentro del Plan México presentado en 2025. La presencia de Safran en el país se remonta a más de quince años y ha permitido el desarrollo de capacidades tecnológicas locales en componentes de turbinas y sistemas de propulsión.
Revisión anual del T-MEC y expectativas económicas
En paralelo, Ebrard participó en la conferencia matutina de la presidenta y explicó que la revisión anual del T-MEC representa una oportunidad para atraer nuevas inversiones y construir una agenda compartida con Estados Unidos orientada a reducir la dependencia de insumos provenientes de terceros países. El funcionario señaló que la negativa estadounidense a aplazar la vigencia del tratado elimina la mayor fuente de incertidumbre que existía: la posibilidad de una salida unilateral por parte de Washington.
Según Ebrard, el objetivo compartido por los tres socios es fortalecer la producción regional en Norteamérica. México, por su posición geográfica y su red de proveedores, está llamado a desempeñar un papel relevante en este proceso de relocalización. El secretario descartó impactos negativos inmediatos sobre el empleo o las decisiones de inversión, argumentando que los mercados ya habían incorporado en sus expectativas la decisión de no extender el plazo del tratado.
Contexto industrial y desafíos estructurales
La industria manufacturera de exportación representa aproximadamente el 60 % de las exportaciones totales de México. Las empresas IMMEX operan bajo un régimen que exige trazabilidad estricta de los insumos importados. El endurecimiento de la supervisión busca cerrar espacios de elusión que, de persistir, podrían generar represalias comerciales por parte de los socios del tratado. Al mismo tiempo, el gobierno busca que estas empresas incrementen el contenido regional de sus productos, elevando el valor agregado que permanece en el país.
La visita de Safran ilustra la estrategia de diversificación hacia sectores de alta tecnología. La industria aeronáutica mexicana ha crecido a tasas superiores al 8 % anual en los últimos cinco años, impulsada por la cercanía con el mercado estadounidense y por tratados que facilitan la certificación de componentes. No obstante, persisten cuellos de botella en formación de talento especializado y en la integración de proveedores nacionales de segundo y tercer nivel.
El encuentro con los exportadores y el anuncio de inversiones ocurren en un momento en que México enfrenta presiones simultáneas: la revisión del T-MEC, la necesidad de elevar el contenido regional y la competencia global por atraer capitales en sectores estratégicos. La combinación de mayor fiscalización a programas de fomento con incentivos a la inversión en industrias prioritarias refleja una política industrial que busca equilibrar apertura comercial y desarrollo productivo interno.
Analistas del sector privado coinciden en que el éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad del gobierno para mantener reglas claras y predecibles durante el proceso de revisión del tratado. La certidumbre jurídica sigue siendo el factor más citado por las empresas al momento de decidir ampliaciones de planta o nuevas instalaciones en el país.
