El empresario Carlos Slim Helú anticipó que la producción de petróleo crudo en México experimentará un repunte significativo en los próximos años, impulsado por los convenios que Petróleos Mexicanos ha suscrito con compañías privadas. Durante su participación en un evento de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros, el presidente de Grupo Carso señaló que la extracción podría alcanzar entre 2 y 2.5 millones de barriles diarios una vez que entren en operación plena los proyectos en aguas profundas.

Slim Helú destacó el acuerdo del campo Trion con la australiana Woodside Energy y los convenios con Petrobras como ejemplos de colaboraciones que permitirán acelerar la extracción en zonas marítimas. Según su perspectiva, la liberación de estas empresas para operar en el mar generará volúmenes adicionales de crudo que Pemex no podría alcanzar por sí sola en el corto plazo. El empresario subrayó que los resultados de estos pactos comenzarán a materializarse en los próximos años y contribuirán a revertir la tendencia declinante observada en la última década.
Exploración en Cantarell y reservas profundas
Uno de los puntos más relevantes de su intervención se centró en el yacimiento de Cantarell. Slim Helú mencionó que, según especialistas de la UNAM, aún existe potencial de hidrocarburos por debajo de las capas cretácicas ya explotadas. La teoría se basa en estudios del cráter formado por el meteorito de hace 65 o 66 millones de años, que sugieren la presencia de reservas adicionales en estratos más profundos, posiblemente del periodo jurásico. El empresario instó a realizar perforaciones exploratorias rápidas para determinar la calidad y el volumen de ese crudo, que podría ser de mejor grado que el pesado extraído hasta ahora.
Esta propuesta plantea interrogantes técnicas y económicas. La perforación a mayor profundidad implica mayores costos y riesgos operativos, especialmente en un campo maduro como Cantarell. Sin embargo, el empresario consideró que la proximidad de la infraestructura existente podría reducir tiempos y gastos si se confirma la existencia de reservas comerciales. Pemex ha enfrentado limitaciones presupuestarias y de capacidad técnica para llevar a cabo este tipo de exploración de manera sistemática, lo que explica en parte la demora señalada por Slim Helú.
Implicaciones para la estrategia energética nacional
Las declaraciones de Slim Helú ocurren en un contexto donde México busca equilibrar la participación del sector privado con el fortalecimiento de Pemex. Los acuerdos mencionados forman parte de un modelo de colaboración que permite transferir tecnología y capital sin ceder la propiedad del recurso. No obstante, persisten dudas sobre los plazos reales de producción y sobre la capacidad de Pemex para integrar eficientemente los volúmenes adicionales a su sistema de refinación y exportación.
Un repunte sostenido hacia los 2.5 millones de barriles diarios tendría efectos directos en los ingresos fiscales y en la balanza comercial del país. Al mismo tiempo, requeriría inversiones complementarias en infraestructura de transporte, almacenamiento y procesamiento. La experiencia histórica muestra que los incrementos de producción en aguas profundas suelen demorarse más de lo previsto debido a complejidades geológicas y regulatorias. Por ello, las proyecciones de Slim Helú deben leerse como un escenario optimista sujeto a la ejecución efectiva de los proyectos ya contratados.
Distribución geográfica del recurso y desafíos pendientes
Slim Helú recordó que México cuenta con yacimientos de hidrocarburos en diversas regiones del país, no solo en el sureste marítimo. Esta afirmación apunta a la necesidad de diversificar la cartera exploratoria más allá de los campos tradicionales. La exploración en aguas someras, terrestres y en cuencas no convencionales representa opciones adicionales que podrían complementar el esfuerzo en aguas profundas. Sin embargo, cada una de estas alternativas enfrenta obstáculos regulatorios, ambientales y de aceptación social que deben resolverse para materializar su potencial.
El análisis del empresario también deja entrever que la calidad del crudo varía según la profundidad y la formación geológica. Mientras que el petróleo pesado predomina en las capas superiores de Cantarell, el posible yacimiento jurásico podría ofrecer un crudo de mayor valor comercial. Esta diferencia influye en las decisiones de inversión, ya que los crudos ligeros o medios suelen requerir menor procesamiento y generan mejores márgenes en el mercado internacional.
En conjunto, las observaciones de Slim Helú ofrecen una visión prospectiva del sector energético mexicano basada en su larga trayectoria en la industria. Su énfasis en la colaboración con empresas extranjeras y en la exploración de reservas profundas coincide con la necesidad de revertir la declinación productiva, aunque la concreción de estos objetivos dependerá de factores técnicos, financieros y de política pública que trascienden las declaraciones individuales.
