Un hombre de 44 años sobrevivió después de subir el domingo 2 de agosto a la torre norte del puente de Brooklyn, quitarse la ropa y saltar al East River, en Nueva York. La Policía de Nueva York lo rescató del agua y lo trasladó a un hospital. Después de recibir atención médica, quedó acusado de cinco delitos relacionados con el acceso a una zona restringida, la conducta desplegada sobre la estructura y la alteración del orden.
El hombre fue identificado como Galymzhan Abaildayev, residente de Brooklyn. De acuerdo con información del Departamento de Policía de Nueva York citada por ABC7, NBC News y News 12, el incidente comenzó alrededor de las 14:28 horas, cuando una llamada al 911 alertó sobre la presencia de una persona en lo alto del puente. La emergencia movilizó a agentes policiales, integrantes de la Unidad de Servicios de Emergencia y personal de la Unidad Portuaria.
Una operación de rescate en el East River
Cuando los equipos llegaron, Abaildayev se encontraba en la torre norte, ubicada del lado de Manhattan. Videos difundidos después del suceso muestran que llevaba una mochila y que había colocado varias banderas o telas sobre la estructura. Una de ellas parecía estar relacionada con Kazajistán, aunque las autoridades no han explicado oficialmente el significado de los objetos ni han confirmado que el episodio tuviera una motivación política.
Los agentes intentaron intervenir antes de que el hombre se lanzara al río. Tras la caída, elementos de la Unidad Portuaria se aproximaron en una embarcación y lo sacaron del agua sin que se reportaran nuevos incidentes. Posteriormente fue llevado al Bellevue Hospital, donde se informó que se encontraba estable. La policía no ha precisado qué lesiones sufrió ni cuánto tiempo permaneció bajo observación médica.

El objeto que algunos testigos llamaron paracaídas
Las imágenes del salto muestran que Abaildayev sostuvo sobre su cabeza una tela, prenda o bolsa durante la caída. Algunos testigos y medios la describieron como un posible “paracaídas improvisado”, pero la Policía de Nueva York no ha confirmado que el objeto hubiera sido diseñado para esa función. Tampoco existe evidencia pública de que redujera de manera significativa la velocidad del descenso.
Un especialista en traumatología consultado por el New York Post señaló que la postura del cuerpo al entrar al agua pudo haber influido más en la supervivencia que la tela. Esa explicación no constituye una evaluación médica oficial y no permite determinar por sí sola cómo se produjeron las lesiones. La forma de impacto, la profundidad del agua, las condiciones del río y el tiempo transcurrido hasta el rescate son factores que pueden modificar el resultado de una caída de este tipo.
La altura exacta aún no está confirmada
La Policía de Nueva York no ha informado desde qué punto preciso saltó el hombre. Las torres del puente de Brooklyn alcanzan aproximadamente 83 metros, equivalentes a unos 272 pies, pero esa cifra corresponde a la altura total de la estructura y no demuestra que Abaildayev haya recorrido toda esa distancia antes de tocar el agua.
El Departamento de Transporte de Nueva York indica que el puente tiene una altura libre cercana a 41 metros sobre el agua en el centro de su tramo principal. Esa medida se refiere al espacio disponible para la navegación y tampoco equivale a la distancia entre la parte superior de una torre y el río. La caída real dependió del lugar exacto en el que el hombre se encontraba, de la configuración de la torre y del nivel del East River en ese momento.
Por qué el desenlace fue inusual
Una caída desde gran altura sobre el agua puede provocar lesiones comparables a las de un impacto contra una superficie rígida. La fuerza del golpe aumenta con la velocidad y puede causar fracturas, daños en la columna, hemorragias internas y lesiones en órganos vitales. La posición del cuerpo también influye: una entrada vertical puede concentrar la fuerza de una manera distinta a un impacto lateral o con el cuerpo extendido.
El rescate rápido pudo ser otro elemento determinante. La Unidad Portuaria se encontraba cerca y logró retirar al hombre del agua poco después del salto. Aun cuando una persona permanece consciente y aparentemente estable, algunas lesiones internas pueden manifestarse más tarde. Por esa razón, la valoración hospitalaria resulta necesaria antes de establecer el alcance real de las consecuencias médicas.
Cinco cargos y varias preguntas abiertas
La policía informó que Abaildayev enfrenta cargos por imprudencia temeraria, elaboración de grafiti, exhibicionismo público, allanamiento criminal y alteración del orden público. Según la acusación inicial, la conducta habría creado una situación de riesgo, implicado posibles marcas o alteraciones en la estructura, incluido la exposición del cuerpo en un lugar visible y requerido el ingreso a un sector restringido del puente.
Estos cargos representan señalamientos iniciales y no una determinación de culpabilidad. Corresponderá a un tribunal valorar las pruebas y establecer, en su caso, las sanciones aplicables. NBC News indicó que hasta el momento no se había informado qué motivó la conducta ni si el hombre contaba con un abogado. Tampoco se ha precisado si permaneció detenido después de recibir atención médica o cuándo deberá comparecer ante un juez.
El acceso a la torre, bajo investigación
Las autoridades no han explicado públicamente cómo llegó Abaildayev a la parte superior de la torre ni cuánto tiempo permaneció allí antes del salto. El puente cuenta con un paso para peatones y ciclistas, pero sus torres, cables y áreas de mantenimiento no están abiertas al público. La investigación deberá determinar si atravesó barreras, ingresó a zonas de servicio o causó daños en algún elemento histórico de la estructura.
El despliegue policial y de rescate también pudo afectar temporalmente la circulación de vehículos, ciclistas y peatones, aunque los reportes iniciales no precisaron la duración de esas restricciones. En emergencias de esta naturaleza, las autoridades suelen limitar el acceso para evitar aglomeraciones, proteger a las personas que se encuentran debajo y permitir el trabajo de los equipos en el puente y el río.
Inaugurado el 24 de mayo de 1883, el puente de Brooklyn cumple 143 años en 2026. La estructura une Manhattan con Brooklyn y es uno de los principales símbolos arquitectónicos de Nueva York. Sus torres de piedra y cables de acero, además de su intenso uso diario por residentes y turistas, explican por qué cualquier acceso no autorizado activa protocolos policiales y de conservación. Mientras continúan las indagatorias, el motivo de las banderas, la ruta utilizada para subir y las circunstancias exactas de la caída permanecen sin confirmar.
