El primer semestre de 2026 dejó en Sonora una contracción clara del tejido empresarial formal, concentrada sobre todo en el comercio y los servicios. Según los registros del Instituto Mexicano del Seguro Social, solo en abril desaparecieron 954 patrones, mientras que en mayo se perdieron 4.673 empleos. Estos números no surgieron de manera aislada: responden a una combinación de factores que vienen acumulándose desde finales de 2025 y que ahora se manifiestan en cierres de negocios y reducción del consumo interno.
Contexto económico previo y factores estructurales
Durante varios años la economía sonorense mantuvo cierta estabilidad gracias a la manufactura de exportación y a la cercanía con el mercado estadounidense. Sin embargo, la revisión del T-MEC introdujo un periodo de espera entre los inversionistas. Muchas empresas decidieron posponer ampliaciones o nuevos proyectos hasta conocer las reglas definitivas del acuerdo comercial. Esa pausa redujo la llegada de capital fresco y limitó la creación de empleos indirectos que antes dinamizaban el consumo local.
Al mismo tiempo, la inflación mostró una trayectoria más favorable que en periodos anteriores, lo que en teoría debería haber permitido recuperar parte del poder adquisitivo. No obstante, el efecto no se tradujo en mayor gasto porque los hogares ya enfrentaban deudas contraídas durante la pandemia y el encarecimiento de la vivienda. El resultado fue un consumidor más cauteloso que priorizó gastos esenciales y redujo visitas a comercios y restaurantes.

El peso del calor y los costos fijos en el sector restaurantero
El sector de alimentos y bebidas ofrece un ejemplo concreto de cómo se combinan variables estacionales y estructurales. Manuel Lira Valenzuela, consejero nacional de Canirac, reportó caídas de entre 15 % y 20 % en ventas durante los primeros seis meses del año. El factor climático jugó un papel decisivo: las temperaturas extremas redujeron la afluencia de clientes en horarios diurnos y obligaron a muchos establecimientos a aumentar el uso de aire acondicionado, elevando costos operativos. Se estima que, si las temperaturas continúan en aumento, la caída podría alcanzar el 50 % en los meses más críticos.
Este escenario no afecta solo a los grandes restaurantes. Pequeños negocios de comida rápida y fondas familiares, que operan con márgenes ajustados, enfrentan la misma presión. Cuando las ventas bajan y los contratos de renta permanecen fijos, el cierre se convierte en la única opción viable para evitar pérdidas mayores.
Cierre de patrones y pérdida de empleos: una cadena de efectos
Los datos del IMSS revelan que los servicios para empresas, personas y el hogar perdieron 491 registros patronales en abril, seguidos por el comercio con 463 bajas. La construcción, la agricultura y la industria de transformación también registraron descensos significativos. Cada patrón que desaparece representa no solo empleos directos perdidos, sino también una reducción en la demanda de proveedores locales y en el pago de impuestos municipales.
Martín Zalazar Zazueta, presidente estatal de Fecanaco, señaló que el alto costo de las rentas comerciales aceleró el cierre de locales. Muchos empresarios que habían renovado contratos en 2024 y 2025 enfrentaron cuotas que ya no podían cubrir con los niveles actuales de venta. Esta dinámica genera un círculo vicioso: menos negocios significan menos empleos, menor consumo y, por tanto, más cierres.
Impacto en la inversión y la competitividad regional
La pausa en las decisiones de inversión tiene consecuencias que van más allá del semestre inmediato. Luis Núñez Noriega, economista local, explicó que la manufactura de exportación sigue siendo el motor principal, pero sin nuevas plantas o ampliaciones el efecto multiplicador se debilita. Proveedores de servicios logísticos, mantenimiento industrial y alimentación para trabajadores ven reducida su cartera de clientes.
A mediano plazo, esta situación puede afectar la capacidad de Sonora para competir con otras entidades que sí lograron atraer capital durante el mismo periodo. Si las revisiones del T-MEC generan mayor certidumbre en 2027, las empresas que postergaron proyectos podrían retomar sus planes, pero el tejido de pequeños y medianos comercios ya dañado tardará más en recuperarse.
Consecuencias sociales y territoriales
La pérdida de empleos formales en sectores de fácil acceso laboral, como el comercio y los servicios, suele impactar primero a jóvenes y mujeres que dependen de estos puestos para su primera inserción laboral. Cuando estos trabajos desaparecen, aumenta la probabilidad de que parte de la fuerza laboral migre hacia la informalidad o hacia otras regiones del país.
En el plano municipal, la reducción de plazas formales también disminuye la recaudación de impuestos sobre nómina y el consumo en mercados locales. Ciudades como Hermosillo, que dependen en buena medida del gasto de empleados de la industria manufacturera, pueden ver afectada su actividad económica secundaria si los empleos manufactureros dejan de crecer al ritmo anterior.
Perspectivas de recuperación y ajustes necesarios
La estabilización del empleo observada hasta ahora se sostiene principalmente por la manufactura de exportación. Sin embargo, para revertir la tendencia en comercio y servicios se requerirían medidas que reduzcan los costos fijos de operación, especialmente las rentas, y que estimulen el consumo interno mediante programas de apoyo temporal a hogares de menores ingresos. También sería necesario que las autoridades estatales y municipales aceleren trámites para facilitar la reconversión de locales hacia formatos de menor costo, como cocinas compartidas o espacios de coworking comercial.
El semestre que acaba de concluir muestra que la economía sonorense, aunque resistente gracias a su sector exportador, sigue siendo vulnerable cuando el consumo interno se contrae de manera simultánea con una pausa en la inversión. Las decisiones que se tomen en los próximos meses determinarán si la recuperación es rápida o si la pérdida de miles de registros patronales se convierte en un lastre estructural para los próximos años.
