La decisión de Starbucks de mantener más del 61 % de sus 41 129 tiendas en solo dos mercados plantea interrogantes sobre la sostenibilidad a largo plazo de su modelo de crecimiento. Aunque la compañía reporta resultados sólidos en el segundo trimestre de 2026, esta distribución geográfica concentra tanto oportunidades como vulnerabilidades que merecen un examen detenido.
Estados Unidos, con más de 16 000 establecimientos, sigue siendo el motor principal de ingresos. El crecimiento del 7,1 % en ventas comparables durante el trimestre refleja una recuperación impulsada por el programa de lealtad y los pedidos móviles. Sin embargo, esta dependencia también expone a la empresa a cambios en el comportamiento del consumidor estadounidense, donde la saturación de tiendas ya es evidente en muchas ciudades.
Efectos en la cadena de suministro y proveedores
La alta concentración de tiendas en Norteamérica y China obliga a los proveedores de café y empaques a adaptar sus volúmenes de producción a la demanda de estos dos territorios. Cualquier interrupción logística en puertos estadounidenses o restricciones comerciales con China puede generar escasez inmediata en ambas regiones, elevando costos operativos que difícilmente se trasladan por completo al consumidor final.
Al mismo tiempo, la escala alcanzada permite negociar precios más competitivos con los productores de grano. Esta ventaja competitiva, sin embargo, se diluye cuando los mercados externos representan menos del 40 % de la red global y carecen del mismo poder de compra.

Riesgos regulatorios y políticos en China
La reciente alianza con Boyu Capital busca reducir la exposición directa de Starbucks en China, pero no elimina la incertidumbre regulatoria. Cambios en las normas de propiedad extranjera, restricciones al consumo de productos importados o campañas de consumo local pueden afectar tanto las ventas como los planes de expansión hacia 1 500 ciudades. La empresa ya ha experimentado episodios de boicot y presión mediática que impactaron temporalmente el tráfico en tiendas.
Por otro lado, la apertura a más de mil nuevas ciudades representa una oportunidad real de crecimiento si el consumo de café continúa su tendencia alcista entre las clases medias chinas. El éxito dependerá de la capacidad de adaptar el menú y el formato de tiendas sin diluir la identidad de marca que distingue a Starbucks.
Impacto en mercados internacionales secundarios
El crecimiento registrado en Japón, Corea del Sur y México durante el segundo trimestre de 2026 sugiere que los mercados fuera de los dos grandes polos pueden aportar estabilidad. El modelo de licencias reduce la inversión de capital y limita el riesgo operativo, permitiendo que Starbucks capture ingresos con menor exposición directa.
No obstante, la estrategia de abrir entre 600 y 650 tiendas nuevas en 2026 prioriza aún más los mercados internacionales consolidados. Si estos mercados no alcanzan la escala necesaria para compensar una eventual desaceleración en Estados Unidos o China, la compañía podría enfrentar presiones sobre sus márgenes globales.
Consecuencias para empleados y franquiciados
En Estados Unidos, el alto volumen de tiendas ha impulsado la creación de empleos, pero también ha intensificado la competencia por personal calificado en un mercado laboral ajustado. Las mejoras salariales y los programas de beneficios impulsados por la empresa responden tanto a la retención como a la presión sindical.
En China, la transición hacia una estructura con mayor participación local podría modificar las condiciones laborales de los empleados de tiendas. Los franquiciados y socios locales asumen mayor responsabilidad operativa, lo que reduce el control directo de Starbucks sobre estándares de servicio y experiencia del cliente.
Perspectivas de diversificación y resiliencia
La compañía ha señalado su intención de equilibrar la distribución geográfica mediante crecimiento en mercados secundarios. Sin embargo, la rentabilidad por tienda en regiones emergentes suele ser inferior a la observada en Estados Unidos y China durante los primeros años de operación. Esta brecha temporal exige que los inversores acepten retornos más moderados a cambio de menor concentración de riesgo.
En términos financieros, la dependencia de dos mercados facilita la previsión de ingresos, pero también amplifica el efecto de cualquier shock macroeconómico simultáneo. Una recesión prolongada en Estados Unidos combinada con una desaceleración estructural en China podría erosionar los resultados globales más rápido que en competidores con carteras geográficas más amplias.
La evolución de Starbucks en los próximos trimestres dependerá de su capacidad para mantener el impulso en los mercados principales mientras acelera la rentabilidad de las operaciones licenciadas en el resto del mundo. El equilibrio entre escala y diversificación seguirá siendo el factor determinante de su resiliencia ante escenarios adversos.
