Nueva York, Estados Unidos.- Los precios del petróleo cerraron al alza este miércoles en una jornada marcada por la tensión geopolítica y por señales de incertidumbre en el frente diplomático. El avance respondió, por un lado, a los ataques contra dos buques en rutas estratégicas del Medio Oriente y, por otro, al estancamiento de las conversaciones para extender el alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, un factor que volvió a colocar en primer plano el riesgo de interrupciones en el suministro regional.
A las 10:55 GMT, el Brent subía 17 centavos, o 0.2%, hasta 89.08 dólares por barril, con lo que se encaminaba a su sexto día consecutivo de ganancias. El West Texas Intermediate (WTI) avanzaba 20 centavos, o 0.2%, a 83.4 dólares, rumbo a su quinta sesión seguida al alza. En las primeras horas de la jornada, ambos referenciales llegaron a ganar más de un dólar antes de retroceder brevemente, reflejando un mercado sensible tanto a las noticias sobre seguridad marítima como a los indicios de una posible mejora en la oferta estadounidense.

La volatilidad estuvo asociada también a la espera por el informe semanal de inventarios en Estados Unidos. Fuentes del sector señalaron que las reservas de crudo podrían haber aumentado, una lectura que normalmente presiona los precios a la baja porque sugiere mayor disponibilidad inmediata. Sin embargo, ese efecto quedó parcialmente compensado por la atención concentrada en el Golfo y en las principales rutas de exportación de energía.
El mercado recibió además una señal desfavorable desde el plano diplomático. Una fuente iraní de alto rango dijo a Reuters que no hay conversaciones en marcha entre Irán y Estados Unidos para prorrogar el alto el fuego, debido a que, desde la perspectiva de Teherán, el acuerdo no tiene fecha de inicio y, por tanto, no existe base para extenderlo. La ausencia de avances reduce la probabilidad de una distensión rápida y mantiene abierto el cálculo de riesgo sobre la oferta petrolera regional.
La presión sobre el mercado se intensificó después de que Estados Unidos y los hutíes de Yemen, alineados con Irán, informaran el martes ataques independientes contra buques en el estrecho de Ormuz y en Bab el-Mandeb, dos corredores esenciales para el comercio de petróleo y gas del Medio Oriente, además del canal de Suez. El estrecho de Ormuz, por donde pasan volúmenes decisivos del crudo mundial, registró ese mismo día solo ocho buques en tránsito, su nivel semanal más bajo, frente a los entre 125 y 140 barcos diarios que cruzaban antes de la guerra.
Ese dato de tráfico marítimo resume el dilema que enfrenta el mercado: aun cuando no haya una interrupción física confirmada en el flujo de crudo, el simple deterioro de la seguridad en rutas críticas puede alterar las decisiones de carga, transporte y cobertura financiera. En un entorno así, los precios no reaccionan solo a la producción efectiva, sino también a la probabilidad de que un incidente escale y complique el abastecimiento en una región que sigue siendo clave para el equilibrio energético global.
La publicación oficial de los inventarios estadounidenses más tarde en el día será un punto de referencia adicional para medir si la presión alcista derivada de los riesgos geopolíticos encuentra respaldo en una oferta interna más ajustada o si, por el contrario, un incremento significativo de reservas modera el impulso reciente. Por ahora, el balance del mercado muestra una preferencia clara por la precaución: los operadores continúan comprando protección ante el riesgo de interrupciones, aun cuando las señales de demanda y existencias puedan introducir correcciones de corto plazo.
