La Secretaría de Movilidad y Transporte de Puebla suspendió de manera imprevista la entrega de engomados destinados a motociclistas, una medida que forma parte de la implementación de la Ley Casco. La decisión, tomada el miércoles 15 de julio de 2026, provocó que decenas de conductores que acudieron al Centro Integral de Servicios de Angelópolis quedaran sin el distintivo esperado y manifestaran su inconformidad de inmediato.
Desde temprano, motociclistas, miembros de motoclubes y repartidores por aplicación formaron filas en las instalaciones de la dependencia. El anuncio previo indicaba una distribución gratuita de miles de engomados en los 22 módulos de atención. Sin embargo, al llegar al sitio, el personal informó que solo se realizaría un registro previo y que la entrega efectiva quedaba pendiente hasta contar con los chips necesarios para el funcionamiento del sistema de identificación.

Origen de la Ley Casco y su justificación oficial
La reforma a la Ley de Movilidad y Seguridad Vial, conocida popularmente como Ley Casco, fue impulsada por el Gobierno del Estado tras argumentos de la Secretaría de Seguridad Pública. Esta dependencia señaló que varios delitos se cometen mediante el uso de motocicletas, lo que complica la identificación y localización de los responsables. El programa de identificación contemplaba la entrega inicial de 40 mil chips y engomados como primer paso para vincular a cada conductor con su unidad.
La suspensión repentina generó dudas sobre la preparación logística de la Secretaría de Movilidad y Transporte. Funcionarios presentes explicaron que la falta de chips impidió iniciar la distribución física, aunque el registro de datos de los motociclistas sí pudo realizarse. Esta explicación no satisfizo a los asistentes, quienes señalaron la ausencia de comunicación oportuna por parte de las autoridades.
Traslado de la protesta al Congreso del Estado
Tras no obtener respuestas en Angelópolis, los manifestantes se desplazaron al Congreso local en el barrio de Xanenetla. Allí bloquearon la circulación sobre la calzada Ignacio Zaragoza en dirección a la zona de Los Fuertes. Durante la concentración, los motociclistas exigieron la derogación de las reformas aprobadas, argumentando que el distintivo visible podría facilitar el uso indebido por parte de delincuentes en caso de robo de la motocicleta.
Los inconformes también cuestionaron la efectividad real de la medida para reducir la incidencia delictiva. Señalaron que portar un elemento identificable en el casco o la unidad no garantiza mayor seguridad y, en cambio, podría exponer a los conductores legítimos a riesgos adicionales. La protesta se desarrolló de forma pacífica, aunque generó afectaciones temporales al tráfico vehicular en la zona.
Repercusiones para repartidores y motoclubes
Entre los afectados se encuentran numerosos repartidores por aplicación, quienes dependen de sus motocicletas para realizar entregas diarias. La incertidumbre sobre la fecha de entrega de los engomados complica su planificación laboral y genera costos adicionales por tiempo perdido. Representantes de motoclubes expresaron que la falta de organización estatal erosiona la confianza en el proceso de implementación de la norma.
Hasta el cierre de esta edición, la Secretaría de Movilidad y Transporte no ha comunicado una nueva fecha para el inicio de la distribución de los distintivos. Esta falta de información mantiene en vilo a miles de motociclistas que deberán cumplir con la disposición una vez que el programa se active.
Balance entre seguridad pública y derechos de los conductores
El caso refleja la tensión entre las políticas de identificación vehicular y las preocupaciones de los usuarios de motocicletas. Mientras las autoridades estatales defienden la medida como herramienta para combatir la delincuencia, los manifestantes destacan posibles efectos colaterales que no han sido suficientemente evaluados. La ausencia de un cronograma claro y de mecanismos de consulta previa agrava la percepción de improvisación en la ejecución de la ley.
Observadores locales consideran que el conflicto podría prolongarse si no se establece un diálogo directo entre la Secretaría de Movilidad y Transporte y las organizaciones de motociclistas. La resolución del impasse dependerá de la capacidad de las autoridades para aclarar los tiempos de entrega y responder a las inquietudes sobre el uso de los datos recabados.
